Proyecto Ciudadanía Ambiental Global 2005
3. El Cambio Climático
3.1. El efecto invernadero y el calentamiento global
Cuando se habla del tiempo que hace o del
clima de una región se hace referencia a
conceptos diferentes pero relacionados entre
sí.
Por tiempo se entiende el tiempo
meteorológico, es decir, el estado de la
atmósfera en un determinado día, semana o
mes. Se caracteriza por la humedad, la
temperatura, la presión, las precipitaciones,
la nubosidad en un determinado lugar y
momento. Por su parte, el clima es el
conjunto de fenómenos meteorológicos que
caracterizan el estado medio de la atmósfera
en una región del planeta, como temperaturas
medias, precipitaciones medias, vientos
dominantes, etc. De esta manera el tiempo
meteorológico es lo que caracteriza a la
atmósfera en forma coyuntural y efímera.
Mientras que el clima refleja las tendencias
resultantes de condiciones habituales durante
un largo periodo. |
El efecto invernadero es un proceso natural por el cual los gases
que están presentes en la atmósfera “atrapan” la radiación que la
Tierra, a su vez, reemite al espacio. Esta emisión de la Tierra es
producto del calentamiento de su superficie por la radiación solar.
Así, el efecto invernadero hace que la temperatura media de la
Tierra sea alrededor de 33°C mayor que si este proceso no
ocurriera.
La superficie terrestre, los océanos y los hielos son calentados por
el Sol, y la energía que reciben es devuelta hacia la atmósfera
como otro tipo de energía que, una vez en ella, es retenida
momentáneamente por el vapor de agua, el dióxido de carbono
(CO2), el metano (CH4) y otros gases como los clorofluorocarbonos,
los hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos, el óxido nitroso y el
hexafluoruro de azufre, entre los más importantes. Los gases que
tienen esta propiedad se denominan Gases de Efecto Invernadero
(GEI/GHG’s).
El efecto invernadero se aprecia claramente en el planeta Venus.
La temperatura media de Mercurio (-67°C a 400°C) es menor que
la de Venus (470°C) pese a que este último está casi al doble de
distancia del Sol. La atmósfera de Venus es de aproximadamente
95,5% de CO2.
Otros gases como el oxígeno y el nitrógeno, aunque se encuentran
en proporciones mucho mayores en la atmósfera, no contribuyen
al efecto invernadero.
Como resultado, el planeta se mantiene lo suficientemente templado
como para hacer posible la vida, pero una pequeña variación en
este delicado balance de absorción y emisión de energías puede
causar graves estragos.
Los productos de muchas actividades humanas contribuyen en
forma sustancial al incremento del efecto invernadero: la quema de
combustibles fósiles, la agricultura, la ganadería, la deforestación,
algunos procesos industriales y los depósitos de residuos urbanos
provocan el aumento de las concentraciones de estos gases con
efecto invernadero en la atmósfera.
Este aumento de las concentraciones de los GEI hace que la
capacidad de la atmósfera de retener parte de la energía reflejada
por la Tierra aumente, lo cual produce finalmente el calentamiento
global.
El aumento en la concentración de estos gases no sólo provocaría
cambios en la temperatura sino también en el clima mundial: alteraciones
en los regímenes de precipitaciones, incremento en la desertificación,
alteraciones en los ciclos agrícolas y el derretimiento de los hielos,
lo que incrementaría el nivel del mar causando inundaciones en las
zonas costeras.
También el vapor de agua presente en la atmósfera realiza una
contribución importante al efecto invernadero. Pero, como las
actividades humanas no cambian la concentración de este gas, no
se lo incluye entre los gases considerados en este análisis.
Al respecto, en 2001, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio
Climático de las Naciones Unidas (PICC/IPCC), comunicó en uno
de sus informes: “Existen pruebas nuevas y más convincentes de que la mayor
parte del calentamiento observado durante los últimos
cincuenta años, se puede atribuir a actividades humanas.”

Gráfico N . 1. Esquema del mecanismo de efecto invernadero. La Tierra recibe energía del Sol y la re-emite nuevamente hacia el espacio. La atmósfera retiene
parte de la energía reflejada por la Tierra, lo que provoca una temperatura promedio del planeta de 15oC. Si no existiera este efecto, la temperatura promedio
sería de -18oC.
La energía proveniente del Sol es en su mayoría del tipo visible y ultravioleta, y su absorción por parte de la atmósfera es muy poca. La superficie de la Tierra
y los océanos la absorben y la irradian nuevamente en la banda del infrarrojo. Ese tipo de energía sí puede ser absorbida por muchos gases presentes en la
atmósfera.
(Gráfico elaborado en base a información de la UNFCCC).
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Algunos de los principales gases con efecto invernadero aparecen
detallados en la Tabla Nº 1. El potencial de calentamiento allí indicado
es una medida del efecto comparado con el CO2 , ya que no todos
los gases absorben la radiación infrarroja de la misma manera ni
todos tienen igual vida media en la atmósfera. Cuanto mayor sea
esa capacidad, mayor será su Potencial de Calentamiento Global
(PCG/GWP).
Tal como se indica en esta tabla, un gramo de algunos de los
clorofluorocarbonos (CFCs) produce un efecto entre 6 mil y 7 mil
veces mayor que un gramo de CO2 , pero como la cantidad de CO2
en la atmósfera es mucho mayor que la del resto de los gases de la
tabla se toma esta sustancia como referencia.
Hay que tener en cuenta que los compuestos sintetizados por el ser
humano, que no existían en la atmósfera naturalmente, son más
difíciles de procesar por los sistemas naturales; por ello, sus
emisiones tenderán a permanecer en la atmósfera más tiempo que
las de aquellos de origen natural.
La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha ido
aumentando, desde la Revolución Industrial, de 280 a 365 partes
por millón. En la Tabla Nº 2 se detalla este incremento y, además, se
incluyen los datos de concentración del metano y del óxido nitroso
y la tasa de incremento de la concentración. Estos datos nos permiten
darnos una idea acerca del valor en que está aumentando
anualmente la concentración de estos tres gases.
Con una perspectiva temporal más extensa, se han realizado
estudios sobre la concentración de gases de efecto invernadero.
En la base rusa de Vostok, en la Antártica, se extrajeron muestras
de hielo a partir del cual se ha podido determinar la temperatura y
la concentración de CO2 en la atmósfera, desde hace
aproximadamente 400 mil años. En ningún momento durante ese
período se alcanzaron los valores actuales de concentración. La
tendencia indica que se alcanzarán valores aún mayores.
3.2. El cambio climático
El clima de la Tierra ha cambiado muchas veces a lo largo de su
historia. Esta variación se debió a cambios naturales que se han
producido en el equilibrio energético entre la energía solar entrante
y la energía reemitida por la Tierra hacia el espacio.
Entre las causas naturales de esas variaciones se pueden citar: las
erupciones volcánicas, los cambios en la órbita de traslación de la
Tierra, los cambios en el ángulo del eje de rotación de la Tierra con
respecto al plano sobre el que se traslada y las variaciones en la
composición de la atmósfera.
Recién en la segunda mitad del siglo pasado se intensificaron los
estudios sobre cuestiones ambientales. Las observaciones que
se detallan en el Gráfico Nº 2 muestran que la temperatura global
del planeta se incrementó en el último siglo entre 0,3°C a 0,6°C.

El cambio climático está generando un aumento en la frecuencia y
severidad de los eventos climáticos extremos, como inundaciones
y sequías; obligando a la reubicación de poblaciones.
(Fotografía: Mario Cocchi foto@fotococchi.com.ar;
www.fotococchi.com.ar).
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Gráfico N 2 Variaciones en la temperatura
media de la superficie de la Tierra en el
Hemisferio Norte.
Para el periodo 1000-1860, los valores se
extrajeron a partir de datos por representación
(estudio de los anillos de los árboles, corales,
muestras de hielo y registros históricos). La
línea muestra un promedio de las variaciones
y el área gris, el límite de confianza del 95%
en los datos anuales. Para el periodo 1860 -
2000, se muestran las observaciones de
variaciones anuales y mundiales de la temperatura
media de la superficie obtenidas de
mediciones. La línea muestra la media por
decenios. Para el periodo 2000-2100, se muestran
las proyecciones de la temperatura media
mundial de la superficie para siete escenarios
futuros utilizados por IPCC, estimadas mediante
una simulación. El área gris marca “varias
simulaciones del conjunto del IPCC”, esto es el
resultado de 35 escenarios del IPCC, además
de aquellos obtenidos de una gama de simulaciones
con diferente sensibilidad climática.
(Fuente: IPCC)
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En el Gráfico Nº 3 se muestran los valores
de la concentración de CO2 desde el
año 1000 hasta la actualidad, y se
proyectan estimaciones de valores hasta
el año 2100 para distintos escenarios2 .
Si el ritmo de crecimiento de estas
emisiones continúa sin ningún tipo de
limitación, se estima que la temperatura
media del planeta se incrementaría para
fines del siglo en alrededor de 3°C. Como
los valores futuros dependerán de cómo
evolucione el ritmo de emisiones, se han
realizado estimaciones sobre cómo
cambiarán las emisiones, la temperatura
y otros parámetros, para diferentes
escenarios. En el Gráfico Nº2 se muestran
los posibles valores para la temperatura
en la superficie terrestre en el futuro,
según sean los escenarios que se
presenten.

Gráfico Nº3 Señala las concentraciones atmosféricas de CO2 a partir de datos obtenidos de muestras de hielos y mediciones atmosféricas
directas durante los últimos decenios. Las proyecciones en las concentraciones de CO2 durante el periodo 2000-2100 se basan en siete
escenarios desarrollados por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. (Fuente: IPCC)
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Estos incrementos de temperatura no serán homogéneos sobre el
planeta e incluso en algunas regiones pueden llegar a ser bastante
mayores. Como consecuencia, el sistema climático global se verá
alterado con aumento de temperaturas, modificaciones en los
regímenes de precipitaciones en muchas regiones e incrementos de
la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos,
generadores de inundaciones y sequías.
El calentamiento global tiene impacto también, sobre el nivel del mar.
En el último siglo, éste ha crecido 20 cm y, según se desprende de los
escenarios del IPCC, este ritmo de crecimiento se podría incrementar
en el futuro.
Un cambio climático global de la magnitud y velocidad prevista
provocaría alteraciones importantes en la biosfera que podrían conducir
a migraciones y extinciones de numerosas especies. Estos cambios
afectarían también las actividades humanas en general y, muy
particularmente, las que son críticamente dependientes del clima como
la agricultura. Además, provocarían efectos adversos sobre la salud
humana debido al desplazamiento de algunos vectores transmisores
de enfermedades.
3.3. El cambio global
La combinación de modificaciones en el sistema Tierra-Atmósfera-
Océanos-Biosfera a escala planetaria suele denominarse cambio
global. Así este concepto resulta más amplio y abarcador que el de
cambio climático.
En tal sentido, entendemos por cambio global a la integración de los
problemas ambientales causados por hechos que tienen su origen en
las actividades humanas y que dependen de la cantidad de la
población planetaria, su nivel de consumo (en particular energético)
y la elección de las tecnologías. Estas causas son las que conducen,
entre otras, al calentamiento terrestre, al adelgazamiento de la capa
de ozono, a la modificación de la biodiversidad, a la desertificación, a
las precipitaciones ácidas y a la eutrofización de las aguas.
3.4. Los estudios sobre el clima
La preocupación del ser humano por el clima se remonta a los inicios
de la historia de la humanidad. Sin embargo, la climatología como
ciencia organizada tiene orígenes tardíos, en comparación con otras
ciencias. Recién en el siglo XIX, se empiezan a llevar registros
sistemáticos de los parámetros meteorológicos, en redes organizadas
de observatorios.
Dado que el clima se refiere a los estados medios de la atmósfera, la
necesidad de contar con series históricas extensas es fundamental.
Esta necesidad llevó al desarrollo de una nueva ciencia que permite
conocer cómo era el clima en tiempos pasados: la paleoclimatología.
Esta ciencia recurre a documentos que, de manera directa o indirecta,
aluden a las condiciones climáticas del momento en que se generaron
y, en general, permiten recomponer la historia de los eventos climáticos
extremos: sequías, inundaciones, olas de frío y de calor.
Para considerar épocas más remotas se recurre a distintos tipos de
datos: rocas, sedimentos, hielos o restos de fauna y flora, que permiten
identificar el valor de las principales variables climáticas de la época
cuando estos restos se acumularon.
Hacia fines de la década de los ochenta, el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización
Meteorológica Mundial crearon el Panel Intergubernamental sobre el
Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). El IPCC tiene
como objetivo compilar el estado del conocimiento de los diferentes
temas que pudieran estar involucrados con el cambio climático,
incluyendo sus aspectos científicos, económicos y sociales, así como
las estrategias de respuestas. También proporciona información
científica y técnica para facilitar a los gobiernos las bases suficientes
para arbitrar políticas climáticas coherentes. El objetivo de estos
estudios es el seguimiento de los cambios climáticos a escala global.
Sin embargo, las mediciones directas de datos no son a veces
suficientes para poder predecir qué sucederá y es necesario recurrir
a modelos climáticos. Estos modelos son sistemas de ecuaciones y
simulaciones que corren en computadoras e intentan reproducir el
comportamiento del mundo real. Si son buenos, permiten hacer
predicciones sobre cuál será la evolución del clima en una determinada
región o a nivel mundial.
En climatología, el uso de modelos es imprescindible para hacer
pronósticos meteorológicos y para intentar prever las consecuencias
de los posibles cambios climáticos a mediano y largo plazo. El problema
está en que la realidad es tan compleja que ni aun usando los más
potentes ordenadores se puede reproducir con fidelidad. Además del
efecto directo del aumento de las concentraciones de GEI en la
temperatura global de la Tierra, hay que tener en cuenta las
realimentaciones tanto de índole positiva como negativa. Por ejemplo,
un aumento en la temperatura producirá la variación en la extensión
de la nubosidad o las masas de hielo. Pero, a su vez, esas variaciones
vuelven a influir directamente sobre la temperatura del planeta.
Para la realización de estos modelos, los climatólogos dividen la
atmósfera en celdas, en tres dimensiones. Luego, en cada celda, se
computan valores de temperatura, presión, humedad, y velocidades horizontales y verticales de viento, mediante ecuaciones que
expresan cómo podrían variar estos parámetros según las
condiciones generales y los valores de las celdas vecinas. Estos
modelos suelen ser útiles para predicciones del clima a corto plazo.
Los Modelos Globales de Circulación incluyen modelos atmosféricos
y modelos oceánicos. Gracias a las cada vez más potentes
computadoras, estos modelos son capaces de procesar cascadas
de datos que proceden de una red cada vez más amplia de satélites
y estaciones de control remoto. Así pueden modelar la atmósfera del
mundo con un sorprendente nivel de detalle a gran escala, pero
suelen registrar errores a escalas regionales.
3.5. Los escenarios del cambio climático
La estimación de los efectos cuantitativos del
calentamiento global sobre el clima del futuro
implica el uso de datos que no pueden
conocerse con exactitud. Por ejemplo, la tasa
de emisión de los gases de efecto invernadero
depende de los comportamientos humanos
en temas tales como la utilización de combustibles
fósiles, la elección de tecnologías, la
evolución de la economía y el crecimiento
demográfico de cada país. Pero aun cuando
se conociera la tasa futura de emisión de CO2 ,persistirá la incertidumbre nacida de la
complejidad de los sistemas involucrados. Así,
se hace más dificultoso predecir con precisión
cuál será la respuesta del sistema climático a
variaciones en la composición de la atmósfera.
Una forma de utilizar y analizar el conjunto de
la información disponible sobre la posible
evolución del clima (para poder aplicarla a
las evaluaciones de los impactos del cambio
climático) son los llamados escenarios
climáticos. Un escenario de cambio climático
es una descripción en espacio y tiempo, de
rangos posibles de las condiciones climáticas
futuras.
De esta manera, teniendo en cuenta la
variedad de condiciones esperadas en lugar
de una única estimación acerca de la tasa de
emisión de gases invernadero, se propone
un conjunto de escenarios. Los resultados
obtenidos por el IPCC se pueden consultar
en los Gráficos Nº 2 y Nº3.
En el procedimiento de evaluación de un determinado cambio
climático, las incertidumbres en el nivel de emisión y en sus efectos
sobre el clima pueden ser expresadas cuantitativamente definiendo
un rango de variaciones posibles y niveles de conianza.
Hay que tener presente que cualquier escenario o modelo es una
representación limitada y simplificada del fenómeno que se pretende
describir. En la medida en que aumente nuestro conocimiento de los
procesos climáticos y se perfeccionen los métodos para modelarlos,
será posible brindar actualizaciones de los escenarios del clima
futuro con un menor grado de incertidumbre.