Limitaciones en el uso del agua como agente
extintor
A pesar de las enormes ventajas que presenta el agua como agente
extintor originada básicamente por sus propiedades físicas, presenta
otras propiedades que hacen limitar su aplicación a la hora de utilizarla
en un incendio. A continuación se enumeran algunas de esas desventajas:
Conductividad eléctrica
Las impurezas y sales que generalmente tiene el agua la hacen
gran conductora de la electricidad, lo que torna muy peligrosos
su uso especialmente en instalaciones eléctricas de alto voltaje.
Siendo en realidad la cantidad de corriente que pasa por el cuerpo
la responsable del shock eléctrico, el peligro no es muy grande
para una persona que dirija un chorro de agua sobre una línea con
tensión, siempre que esté por debajo de los 600 volts.
El peligro aumenta y es mayor si la persona se encuentra sobre
un charco de agua y toma contacto con una parte del circuito eléctrico,
pues la descarga a tierra se producirá a través de la persona. A
veces las botas de goma debido a su alto contenido de carbono que
poseen en su composición no resultan lo suficientemente aisladoras
para brindar protección en líneas con alta tensión pues permiten
el paso de la corriente.
Experimentalmente está demostrado que según las personas hasta
4 ó 5 mili-Amper se sienten sensaciones desagradables que pueden
más o menos soportarlas, pero pasando los 20 a 30 mili-A pueden
resultar fatales. Por lo tanto la circunstancia de ser el agua conductora
limita su aplicación indiscriminada.
Temperatura de solidificación y aditivos anticongelantes
El agua, solidifica a 0 ºC, lo que limita su uso en lugares donde
esta temperatura puede alcanzarse comúnmente (Sur argentino), dado
que las válvulas y cañerías de conducción suelen obturarse y reventar.
En la práctica suele obviarse en alguna medida este inconveniente
mediante el sistema de cañerías vacías (cañería seca), en lugar
de cañerías con agua o calentamiento del tanque proveedor y/ o usos
de aditivos anticongelantes.
Generalmente se suele usar CaCl2, como anticongelante con el agregado
de aditivos anticorrosivos teniendo efecto hasta 49 ºC aproximadamente.
En los sistemas de rociadores automáticos, se puede usar compuestos
de glicerina o diversos glicoles, aunque estos últimos presentan
ciertas propiedades toxicológicas que impiden su uso cuando el servicio
de agua está conectado con el sistema de agua potable.
Tensión superficial y aditivos humectantes
La relativa alta tensión superficial del agua retarda su capacidad
de penetración en combustibles incendiados, e impide su difusión
a través de materiales compactados, empaquetados o apilados. Cuando
un fuego se origina o penetra en una masa de material combustible
se hace necesario o bien desmantelar esta masa, o bien emplear un
agente aditivo humectante para bajar la tensión superficial del
agua. Muchos productos químicos pueden ser utilizados como agentes
humectantes, pero pocos como buenos agentes extintores porque son
tóxicos, corrosivos o inestables cuando se mezclan con agua. Los
agentes humectante son efectivos porque reducen la tensión superficial
del agua, aumentando de esta forma la superficie libre disponible
para la absorción de calor. Hay menos deslizamiento de agua y aumenta
de esta forma su efectividad.
Viscosidad y aditivos espesantes
La relativamente baja viscosidad del agua hace que ésta se deslice
rápidamente por superficies y limite su capacidad para apagar el
fuego, mediante la formación de una barrera sobre la superficie
de los materiales combustibles. Los aditivos para aumentar la viscosidad
del agua (agua espesa) aumentan su efectividad sobre ciertos tipos
de incendios.
Dos agentes espesantes utilizados actualmente en los incendios
forestales son el CMC (carboximetilcelulosa de sodio) y el Gelgard
(nombre comercial de un producto de la compañía Dow Chemical).
Aditivos que modifican las características del caudal de
agua
Las pérdidas por fricción en las mangueras son siempre un problema
de lucha contra el fuego. Cuanto mayor sea la longitud de la manguera
y más agua se bombee, mayor es la pérdida de carga. Con mangueras
de buena calidad, la mayor parte de la pérdida de presión se produce
por la fricción que se genera entre las partículas de agua debido
a la turbulencia de la corriente.
Hasta 1948 se pensaba que poco podía hacerse para reducir las
pérdidas por fricción. Por aquella época se descubrió que pequeñas
cantidades de determinados polímeros reducían las pérdidas por fricción
en corrientes turbulentas. La mayor parte de los investigadores,
manifestaron que los polímeros lineales (cadenas químicas rectas
sin ramificaciones) son los más eficaces en reducir las pérdidas
por fricción debido a turbulencias y, de ellos, el polioxietileno
es el más efectivo. La eficacia del efecto reductor de la fricción
es función directa de la linealidad de la cadena polimérica. Es
compatible con todos los equipos contra incendios y puede emplearse
con agua dulce o salada.
A pesar de que el agua es un agente extintor universal, existen
otras prohibiciones y precauciones que deben observarse cuando se
aplica manualmente sobre algunos materiales ardientes que, o bien
reaccionan químicamente, o explotan al contacto con el agua. En
otros casos, la acción mecánica de aplicar el agua debe estar controlada
con cuidado para no crear condiciones que intensifiquen el riesgo
más que controlarlo. A continuación se describen algunos materiales
sobre los cuales hay que prestar atención en referencia a su extinción
con agua.
Incendios de productos químicos
No se debe utilizar agua en materiales como carburos, peróxidos,
etc., debido a que, al reaccionar, pueden despender gases inflamables
y calor. Cuando se los humedece, algunos materiales, como la cal
viva, se calentarán espontáneamente durante cierto tiempo si no
se pudiera disipar el calor debido a las condiciones del almacenaje.
Metales combustibles
No se debe utilizar agua en incendios relacionados con metales
combustibles, como magnesio, titanio, sodio metálico, hafnio, o
metales que son combustibles bajo ciertas condiciones, como el calcio,
zinc y aluminio.
Incendios de gases
El agua utilizada sobre emergencias de incendios de gases se utiliza
generalmente para controlar el calor del incendio mientras que se
intenta cortar, o detener, el flujo del gas emitido. El agua rociada
aplicada desde las mangueras o desde las lanzas de control o por
sistemas de rociadores de agua fijos, se usa continuamente para
la dilución de concentraciones de gases inflamables.
Incendios de líquidos inflamables y combustibles
El aceite pesado, el aceite lubricante, el asfalto y otros líquidos
con puntos de combustión altos, no producen vapores inflamables
a no ser que sean calentados. Una vez que hayan entrado en ignición,
el calor del incendio causará suficiente vaporación para producir
una continua combustión. Si se aplica agua rociada a la superficie
de los líquidos con alto punto de combustión que se encuentran ardiendo,
el enfriamiento reducirá el grado de vaporización lo suficiente
para extinguir el incendio. Si se aplica agua a líquidos con punto
de combustión alto que se encuentran ardiendo, puede obtenerse la
extinción por emulsionamiento por medio de una pulverización gruesa.
La capacidad del agua sin aditivos para acabar un incendio, es
limitada en líquidos inflamables con bajo punto de combustión, como
los líquidos inflamables de clase I. Si el agua alcanza la superficie
de un líquido inflamable con bajo punto de combustión, que se encuentra
ardiendo en un depósito, con toda probabilidad irá al fondo pudiendo
causar que el depósito rebose. En caso de incendios de vertidos,
el agua probablemente causará que el incendio se propague.