¿Sabía usted que se estima que algunos profesionales
ejecutan a diario frente al ordenador entre 12.000 y 33.000 movimientos
de cabeza y ojos, de 4.000 a 17.000 reacciones de las pupilas y unas
30.000 pulsaciones del teclado?
Leyendo esto no es de extrañar que quienes trabajen con computadoras
se quejen de un sinfín de molestias relacionadas con la vista,
cervicales, muñecas o, incluso, estrés o irritabilidad.
Estos problemas no son considerados una enfermedad profesional. Y,
normalmente, son sólo transitorios. Sin embargo, es bien sabido
que son causa de un gran porcentaje de baja laboral y de reducción
en el rendimiento.
Son trastornos derivados de trabajar con el ordenador, pero no motivados
por él. Es decir, el ordenador no suele causar estos problemas;
el origen de los mismos se encuentra en un abuso o un mal uso del aparato.
Desde el punto de vista informático, la ergonomía es
la ciencia que estudia la acomodación del ordenador a las capacidades
y condiciones de quienes lo usan. Y, en general, las empresas de informática
la tienen en cuenta en sus productos. Esta conclusión se extrae
del proyecto MABER, promovido por el Consejo Superior de Informática.
Prevenir estos problemas es muy sencillo. Basta con seguir unas simples
recomendaciones al alcance de cualquiera.
En este reportaje recogemos las más importantes a tener en cuenta
cuando se trabaja con ordenadores. Todas ellas contemplan los requerimientos
del Real Decreto 488/1997 de 14 de abril sobre "disposiciones mínimas
de seguridad y salud relativas al trabajo con equipos que incluyen pantallas
de visualización", que entró en vigor el pasado martes.
Así, se traspone al Derecho español la Directiva comunitaria
90/270/CEE. Aparte, incluimos recomendaciones complementarias.
Monitores |
Existe cierta discrepancia entre los expertos sobre si los trastornos
oculares derivados de trabajar con ordenadores son sólo transitorios
o se pueden convertir en patológicos.
Para la oftalmóloga Rosa Langa, del hospital La Paz de Madrid,
"no está demostrado que la pantalla lesione". Sin embargo,
Silvia Gismera, psicóloga clínica y directora del Centro
de Aplicaciones Psicológicas, opina que "no está
tan claro que ciertos problemas sean sólo transitorios. Si existen
miopías causadas por la lectura, también puede haberlas
causadas por el ordenador".
Lo que sí está demostrado es que, al trabajar con pantallas
de forma prolongada y habitual, algunas deficiencias oculares sin importancia
se pueden convertir en lesiones más o menos graves. Por ello,
la primera recomendación a la hora de trabajar con ordenadores
es someterse a una revisión oftalmológica.
Algunas veces se llega a la consulta del especialista con un trastorno
de visión que se atribuye al uso del ordenador, cuando lo que
en realidad ocurre es que existía un problema de base sin tratar
que se manifiesta tras muchas horas frente a la pantalla.
En cualquier caso, para evitar síntomas como escozor, parpadeo,
visión borrosa, fatiga visual, etcétera, ahí van
algunas recomendaciones.
Características:
Sus colores han de ser claros y mates. Así se evitan reflejos.
Los caracteres tienen que estar bien definidos, con un buen nivel de
contraste con respecto al fondo, de tamaño suficiente y con un
espacio adecuado entre los renglones.
Esto facilita la legibilidad. Es preferible trabajar con estas características
y modificarlas, si se desea, en el momento de la impresión.
La imagen de la pantalla ha de ser estable, sin destellos, reflejos,
centelleos o reverberaciones. Un estudio de la Universidad de Santiago
ha puesto de manifiesto que el nivel de luminancia de los monitores
de rayos catódicos es inestable durante los primeros 20 minutos
tras el encendido. Parece aconsejable un precalentamiento de la pantalla
para evitar una posible fatiga visual producida por estas variaciones.
Orientable a voluntad. Con el fin de acomodarlo a las posturas que se
adopten y para optimizar los ángulos de visión, así
como para evitar reflejos.
Regulable en cuanto a brillo y contraste. Para adaptarlos a las condiciones
del entorno. Además, los mandos, interruptores y botones deben
ser fácilmente accesibles, con el fin de que permitan una sencilla
manipulación.
Consejos para usarlo:
Trabaje con monitores que lleven un tratamiento antirreflejo o incorporen
un filtro especial. El cristal de los monitores refleja la luz que le
llega. Estos destellos son molestos para el ojo, porque reducen la legibilidad
y obligan a una constante acomodación de la visión. Hay
que tener un especial cuidado en que el filtro no oscurezca demasiado
el monitor.
Procure que la pantalla esté siempre limpia. Las huellas y demás
suciedades también provocan reflejos. La radiación que
emiten algunas pantallas es mínima y no supone ningún
peligro. Sin embargo, los campos electroestáticos atraen el polvo,
lo que puede afectar a las vías respiratorias e irritar los ojos.
Esto puede evitarse con un grado adecuado de humedad en el ambiente,
o con un filtro provisto de un cable de conexión a masa.
Si sufre algún problema en la visión, es mejor utilizar
una gafa especialmente destinada al uso del ordenador. Consulte al oftalmólogo.
Las gafas de sol reducen la capacidad de lectura.
Trabaje con texto negro sobre fondo blanco. Se debe procurar no abusar
de los colores.
Sitúe la pantalla a una distancia entre 50 y 60 centímetros.
Nunca a menos de 40 centímetros.
La parte superior de la pantalla debe estar a una altura similar a la
de los ojos, o ligeramente más baja. El monitor se sitúa
así en la zona óptima de visión, comprendida entre
los cinco y los 35 grados por debajo de la horizontal visual, y desde
la cual se contempla todo sin ningún esfuerzo. De esta forma,
la vista no se resiente y se evitan posturas lesivas.
También es conveniente usar un atril para los documentos. Colocándolo
a una distancia equivalente a la pantalla y a su misma altura. De esta
forma no se baja y se sube constantemente la cabeza para mirar y se
reduce la fatiga visual.
Ubicación:
La pantalla ha de colocarse perpendicular a las ventanas. Nunca enfrente
o de espaldas a ellas. En el primer caso, al levantar la vista, se pueden
producir deslumbramientos. En el segundo, los reflejos de la luz natural
sobre el cristal son inevitables.
Pausas y ejercicios:
Descansos de cinco minutos cada hora. Durante estas breves pausas hay
que recrear la vista mirando escenas lejanas.
Ejercicios oculares. Se puede simplemente cerrar los ojos con la ayuda
de las palmas de las manos, pero sin presionar. Otro muy efectivo es,
sentarse correctamente y mirar al frente. Después, sin mover
la cabeza, desviar la mirada todo lo posible hacia la izquierda y luego
a la derecha.
Teclado y Raton |
Los problemas que pueden surgir por el uso (o mal uso) del teclado
no son distintos de los que han sufrido las secretarias de toda la vida.
De hecho, el actual teclado de los ordenadores es una herencia directa
del diseñado en el siglo pasado para las máquinas de escribir.
Teclas más suaves y otras adicionales son las principales diferencias.
Al manipular un teclado, las manos adoptan una posición forzada,
hacia afuera. Los movimientos rápidos y repetitivos pueden provocar
tendinitis, tenosinovitis... Cada vez existen en el mercado más
componentes que corrigen esto, como los teclados ergonómicos
o los reposamuñecas.
Tanto unos como otros permiten un acceso a las teclas en línea
recta con respecto al antebrazo, por lo que la postura que se adopta
es más natural. El teclado ergonómico ofrece además
otras ventajas: apertura de las partes acomodándolo al mejor
ángulo de trabajo, teclas situadas donde los dedos tienen una
posición de descanso... Son más caros que los normales
pero, si se pasan muchas horas ante el ordenador, merecen la pena.
Características:
Que sea mate y de colores claros. Para evitar reflejos.
Independiente de la pantalla del ordenador. Es decir, móvil,
que permita adoptar una postura cómoda que no provoque cansancio.
Regulable en cuanto a inclinación. En un intervalo de 10 a 15
grados, con el fin de evitar movimientos forzados de las articulaciones,
que pueden derivar en lesiones. Se recomienda que la línea media
del teclado (tercera fila), no se levante más de tres centímetros.
de la superficie de trabajo.
Estable durante su uso. Que no se deslice sobre la superficie en la
que reposa.
Los símbolos de las teclas deben resaltar y ser legibles desde
la posición normal de trabajo. Y es preferible que estos caracteres
sean oscuros sobre fondo claro.
Teclas cóncavas. Es mejor este tipo de superficie, ya que facilita
su utilización.
Separación suficiente entre las distintas partes del teclado.
Suave en su manipulación. Que no requiera ejercer una presión
grande sobre las teclas que se pulsan.
Que no provoque ningún ruido. Sin embargo, al accionarse debe
dar una señal táctil, acústica o visual.
Ubicación:
Con el espacio necesario delante para poder apoyar cómodamente
brazos y manos, a fin de reducir la fatiga en los brazos y la tensión
en la espalda.
Estar situado dentro del llamado espacio asequible, que comienza a partir
del borde de la mesa. Así se evitan posturas forzadas, como trabajar
con los brazos estirados.
Ubicarse a la misma distancia de los ojos que el resto de componentes.
Es recomendable situarlo justo debajo del monitor. Cuando se encuentra
en superficies laterales con respecto a él, obliga a girar la
cabeza a derecha o izquierda (según esté la pantalla).
La fisioterapeuta Mar Madrid, de la Universidad Europea CEES, afirma
que "esta situación, mantenida en el tiempo, provoca un
acortamiento de los músculos afectados. Si esta disposición
es inevitable, es recomendable invertirla cada tres meses".
Ejercicios:
Para los dolores de muñecas y dedos un buen ejercicio es lavarse
las manos con agua fría a menudo. Esto mejora la circulación,
alivia las molestias y previene inflamaciones
Por su parte, el ratón se ha erigido en uno de los periféricos
más usados, sustituyendo al teclado en según qué
tareas. Tendinitis es el trastorno más frecuente.
Como con los teclados, en el mercado también existen ratones
ergonómicos de gran calidad, con una manejabilidad cómoda
y fácil.
Recomendaciones:
Su configuración debe adaptarse a la curva de la mano.
Tiene que permitir que se puedan descansar los dedos y la mano sobre
él sin que se active inesperadamente.
Que no necesite mucha fuerza para accionarse.
La bola debe estar bajo los dedos.
Fácilmente deslizable. Se pueden utilizar también alfombrillas.
Éstas deben facilitar el movimiento del ratón y no entorpecerlo.
Su manejo ha de ser posible para diestros y zurdos.
Mobiliario |
De nada sirve contar con un equipo ergonómicamente preparado,
si luego trabajamos sobre una mesa en la que no nos caben las piernas,
o nos sentamos en una silla sin respaldo.
Las malas posturas representan, en general, el 75% de las lesiones:
dolores de espalda, molestias cervicales, lumbalgias... El mobiliario
del puesto de trabajo es, pues, fundamental para no dañar nuestra
salud.
La mesa. Una buena mesa de trabajo debe tener:
Una superficie de color claro y mate.
Estabilidad. Que soporte el peso del equipo y de cualquier persona que
se apoye sobre alguno de sus bordes.
Dimensiones suficientes. Para permitir una colocación flexible
de todo el material de trabajo. Se recomiendan unas medidas mínimas
de 120 x 90 centímetros.
Altura regulable. Esta condición no es imprescindible. En su
defecto,la silla sí debe tenerla, o se debe usar un reposapies
para aquellos que lo precisen. Si es regulable, la altura debe poder
oscilar entre los 65 y 75 centímetros. Si no lo es, 75 centímetros
es una buena medida.
Espacio interior suficiente. Para evitar que las rodillas choquen o
que no se puedan estirar un poco las piernas. 60 centímetros
de ancho y 65-70 centímetros de profundidad son las medidas más
aconsejables.
La silla. Es recomendable que sea:
Estable. Frente a las cuatro patas convencionales, son mejores las sillas
con cinco apoyos y de ruedas antideslizantes, que eviten desplazamientos
involuntarios. Éstas permiten mayor libertad de movimiento, evitando,
a la vez, algunas posturas forzadas.
Graduable en cuanto a altura. Los pies han de apoyarse en el suelo.
En caso de personas bajas o niños es aconsejable utilizar un
reposapies que, además, evita la comprensión de la circulación
en los muslos.
Respaldo regulable en altura, profundidad e inclinación. Con
la forma de una S suave, cóncavo a nivel torácico y convexo
a nivel lumbar, para que se adapte a la estructura de la espalda.
Los reposabrazos no son imprescindibles. De tenerlos, su altura no debe
obstaculizar la movilidad.
La base del asiento ha de ser flexible pero firme. Con una distancia
suficiente entre el borde del asiento y la cara posterior de la rodilla,
para facilitar la circulación sanguínea.
Los controles de ajuste deben ser accesibles desde la posición
habitual de trabajo, sin que requieran demasiado esfuerzo para accionarlos.
Es preferible una tapicería rugosa, que contribuya a mantener
la postura escogida. Mejor si es transpirable.
Es mejor hacer pausas cortas y frecuentes que pocas y prolongadas. En
cualquier caso, no conviene pasar más de una hora sin moverse.
Ciertos ejercicios que mejoran la circulación se pueden hacer
mientras se trabaja. Con los pies juntos, levantar primero los talones
y luego las puntas, o mover en círculos los hombros delante y
atrás, son algunos de ellos.
ROSA INFANTE