El material
de alimentación son minerales oxídicos, concentrados minerales
sulfurados pretratados que se pueden disgregar hidrometalúrgicamente,
o concentrados sulfurados que han sido sometidos a una lixiviación
oxidante. Entre las etapas del proceso hidrometalúrgico están también
las electrólisis de obtención y de refinación.
Lixiviación:
Disgregación
y disolución de los metales a obtener, p. ej., con ácido sulfúrico
diluido en la fabricación del cinc. Si se trata de minerales muy pobres,
como lixiviación de escombreras (impermeabilización del suelo necesaria
para su protección y la del agua subterránea);
Enriquecimiento:
Concentración
de soluciones pobres por extracción líquido-líquido mediante disolventes
orgánicos y al mismo tiempo purificación alcalina;
Purificación:
Separación
de sustancias acompañantes e impurezas por extracción sólido-líquido
y/o precipitación (en forma de hidróxidos o sulfuros, cementación);
Obtención:
Separación
electrolítica del metal con ánodos insolubles (p. ej., Zn, Cu);
Refinación:
Separación
electrolítica del metal con ánodos solubles (p. ej., Cu, Pb).
En los
procesos arriba indicados pueden aparecer las siguientes emisiones
y materias brutas de relevancia ambiental:
Agua residual:
En el
agua residual puede haber cantidades mayores o menores de metales
pesados tóxicos para el ser humano y para las plantas.
Residuos de lixiviación:
Los
residuos de lixiviación contienen compuestos metálicos contaminantes.
Gases de escape:
Niebla
ácida y ácido sulfúrico aparecen en la electrólisis de obtención.
Vapores que contienen metales, p. ej., en hornos con ánodo de cobre
bruto. Disolventes orgánicos, p. ej., xerosina en la extracción líquido-líquido
en el proceso de enriquecimiento.
Fango de ánodos:
En el
fango aparecen metales y compuestos metálicos, p. ej., oro, plata,
plomo, estaño, arsénico, antimonio.
Electrolito evacuado:
El electrolito
contiene compuestos metálicos disueltos de hierro, níquel, cinc, arsénico,
cobalto.
En particular,
son necesarias las siguientes medidas de protección:
Agua residual:
Mediante
las medidas adecuadas, p. ej., recirculación, aprovechamiento múltiple,
se reducirá el caudal del agua residual. El agua residual cuya carga
contaminante contenga metales pesados ha de tratarse según el nivel
actual de la técnica. Para ello hay que llevar por separado (canalización
aparte) y tratar, por ejemplo, las corrientes de agua residual contaminadas
con cadmio y mercurio.
Para
el tratamiento de agua residual, los valores de carga específicos
de la producción han de fijarse particularmente bajos, debiendo alcanzarse
concentraciones residuales inferiores a 1 mg/l de Cd y a 0,1 mg/l
de Hg. Como técnicas se puede acudir al intercambio iónico, ultrafiltración,
electrólisis, etc.
Residuos de lixiviación:
Los
residuos han de convertirse en compuestos aptos para almacenamiento
final mediante procesos de lavado y neutralización. Los restos de
disolventes deben eliminarse, siempre que sea posible.
Gases de escape:
Mediante
adecuada circulación del aire de las naves y, si es preciso, lavado
del aire de salida, se puede mantener la concentración permitida del
puesto de trabajo para niebla de ácido sulfúrico.
Adaptando
filtros textiles a un horno con ánodo de cobre bruto, se han podido
separar también en el gas purificado los compuestos metálicos gaseosos
hasta 0,001 mg de cadmio/m³, 0,05 mg de plomo/m³ y 1,9 mg de arsénico/m³.
En la extracción líquido-líquido con disolventes orgánicos hay que
tomar precauciones contra la inflamación, explosión e incendios.
Fango anódico/electrolito residual:
Para
la recuperación por etapas de los materiales útiles y extracción de
metales acompañantes se utilizan métodos de aprovechamiento hidro
o pirometalúrgicos especiales; p. ej., separación electrolítica de
arsénico, antimonio o precipitados de níquel, hierro y cobalto.
Con
cada obtención de cinc a partir de blenda de cinc o calamina
se producen forzosamente de 3 a 4 kg de cadmio por tonelada
de cinc como elemento de aleación en el cinc bruto o en forma de residuos.
Para la obtención de cadmio se recurre en las fundiciones de cinc
primarias a métodos de absorción en seco y en húmedo. En los métodos
húmedos y en la obtención electrolítica del cadmio, método
generalmente preferido, no es de esperar contaminación directa
con polvo de cadmio. Los gases de escape originados en
la fusión del cadmio para la fabricación de formas comerciales pueden
incorporarse al aire utilizado para la calcinación a fin de conseguir
una purificación completa del gas de escape. Debido a la acción
tóxica del cadmio hay que imponer altas exigencias a la
higiene del puesto de trabajo y a la purificación del aire
y agua residuales. En las fábricas de fundición de minerales de
metales pesados hay que limitar la potencia sonora de inmisión activa
de las fuentes principales de ruido, de acuerdo con las posibilidades,
mediante confinamiento e insonorizadores en las aberturas de entrada
y salida de aire. Junto con el proyecto debe elaborarse un plan
de reducción de ruido. En los procesos muy ruidosos debe empezarse
preferentemente por la contención o eliminación de los eventos con
ruido intenso de aparición sólo periódica.
Para
proteger los puestos de trabajo contra el ruido, hay que automatizar
ampliamente las instalaciones y dotarlas con puestos de mando apropiados.
Dependiendo del puesto de trabajo, la protección laboral comprende
vestimenta refractaria, equipos de protección de las vías respiratorias
y protección de oídos; en todos los sectores estará previsto llevar
cascos protectores y calzado de seguridad.
Entre
las medidas de protección para la seguridad en el puesto de
trabajo y para la protección del suelo en el terreno de la fábrica
están todas las destinadas a impedir la aparición de sustancias peligrosas
para el agua. Merecen especial atención las instalaciones para
el almacenamiento, trasiego y descarga, así como para la fabricación,
tratamiento y uso de sustancias peligrosas para el agua. Tanques de
almacenamiento con colectores estancos, seguros contra el sobrellenado,
suelos impermeables sellados, control de la hermeticidad, etc. son
precauciones oportunas que deben recopilarse en un manual.