Lisa Segnestam
Departamento del Medio Ambiente, Banco Mundial
en colaboración con
Manuel Winograd y Andrew Farrow
Proyecto CIAT-Banco Mundial-PNUMA, CIAT
Noviembre 2000
DATOS, INDICADORES Y HERRAMIENTAS ANALÍTICAS - CONSIDERACIONES PRÁCTICAS
Después de considerar los temas conceptuales—
marco conceptual criterios de selección,
indicadores versus índices y herramientas
analíticas que pueden utilizarse—el proyecto
de AC pasó a las consideraciones prácticas:
hizo una encuesta sobre las bases de datos
existentes, la selección de los indicadores y de
los índices, el trabajo hecho en la aplicación de
la herramienta espacial a los análisis, y la
visualización de los resultados.
Encuesta sobre las bases de datos de
América Central
Teóricamente, “la pirámide de la información”
implica la necesidad de un conjunto muy
extenso de datos primarios que permitan
extraer datos analizados. Los conjuntos de
indicadores pueden definirse partiendo de
estos datos y, por agregación, puede obtenerse
un número reducido de índices (Figura 6A).
Lamentablemente, casi siempre se invierte la
pirámide y muchos indicadores e índices se
generan partiendo de una cantidad limitada
de datos (Figura 6B). En consecuencia, la
mayoría de los trabajos de desarrollo de
indicadores deben orientarse hacia la generación
de datos primarios e indicadores de
buena calidad para poder elaborar buenos índices.
El proyecto de AC llevó a cabo una encuesta
para identificar la información existente en los
países que se estudiaban, teniendo en cuenta lo
siguiente:
- La producción y el uso de los datos y de la
información
- Los datos y la información que estaban
disponibles
- Las necesidades que no fueron atendidas
- El momento en que se necesitaron los datos
y la información.
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La encuesta confirmó algunos de los problemas
descubiertos en la fase inicial de los
proyectos sobre indicadores: Una ausencia
generalizada de datos y una ausencia aún más
generalizada de indicadores; la consiguiente
ausencia de información basada en el análisis
de los mismos y, en consecuencia, un uso
reducido de los datos y de los indicadores en
los procesos de toma de decisiones. Puso
también en evidencia la debilidad de los foros
de comunicación establecidos en la región y en
los países, que ocacionaban una duplicación de
los esfuerzos.
La encuesta permitió, además, identificar
algunos problemas que el equipo del proyecto
no había previsto.
Uno de ellos fue el
de la tendencia
existente en la
región, de priorizar
un enfoque a corto
plazo. Por ejemplo,
los incendios de junio de 1998 y los temas relacionados con la
estación seca fueron prioritarios en Nicaragua
y Honduras en ese momento, pero después del
Huracán Mitch, en octubre del mismo año, la mira cambió rápidamente hacia las inundaciones
y los deslizamientos de tierra. Si bien
este cambio es comprensible, un enfoque a
largo plazo con la mira puesta en la vulnerabilidad
habría captado todos esos factores y
facilitado la formulación de estrategias de
prevención y mitigación.
LECCIONES APRENDIDAS
Encuesta sobre
las bases de datos
- No se han recopilado datos primarios
actualizados que sean exactos en
términos espaciales y descriptivos ni se
han distribuido para la región, lo que
invierte la pirámide de la información.
Esto limita gravemente la utilidad de
cualquier producto de información que
se obtenga luego.
- Las fuentes de datos que existen
actualmente deben ser identificadas y
trasladadas a mapas para evitar la
duplicación de esfuerzos.
- Un enfoque pragmático que se centre en
los datos existentes corre el riesgo de no
captar vínculos y elementos importantes
de la información.
- Si el proyecto contempla una recopilación
de datos y un componente de
investigación (o ambas cosas), debe
formularse una estrategia sobre los datos
en los que conviene concentrarse.
- Debe emplearse un enfoque a largo plazo.
Sin él, es más difícil obtener información
a causa de las interrupciones en las
tendencias de los datos, de las fuentes
incoherentes de datos y de las diferencias
en la interpretación de los diversos temas
a corto plazo.
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Indicadores, índices y mapas para
América Central
Partiendo de los resultados obtenidos en la encuesta realizada durante las visitas a las
instituciones regionales y nacionales, se organizaron
los datos y se creo una base de datos.
Organizar los datos recopilados es un paso
indispensable si se quiere obtener la información
necesaria para la toma de decisiones.
En el proyecto de AC, los datos se organizaron
según el marco conceptual mencionado y se
dividieron en índices (a nivel regional o
nacional), indicadores básicos (a nivel nacional)
e indicadores complementarios (a nivel nacional
y local). Se produjo luego una base de datos en
la que se incorporaban todos estos índices e
indicadores, así como los datos primarios y el
modelo de uso de la tierra.
El desarrollo de esta base permitió que el
equipo del proyecto redefiniera la distinción
entre los indicadores
básicos y los complementarios,
que
inicialmente se
basaba solamente en
el nivel de análisis.
Considerando la
ausencia de datos en todos los indicadores
identificados como importantes en el taller, el
equipo decidió reducir el conjunto de indicadores
básicos de una manera muy pragmática.
Como una nueva recopilación de datos estaban
fuera del alcance del proyecto, los indicadores
básicos seleccionados para el conjunto
final, debían ser aquellos que tuviesen importancia
a nivel nacional y para los cuales se
contara con datos ya existentes.
Por lo tanto, centrándose en los temas identificados
y en los diferentes aspectos que debe
abarcar un indicador (presión, estado, impacto
y respuesta), se seleccionó un indicador por categoría, teniendo en cuenta que los mismos
habían sido previamente desarrollados para
los seis países concernidos (Cuadro 1).
Así, debido a la disponibilidad de los datos, los
indicadores complementarios pasaron de ser
sólo indicadores “a nivel local” a incluirtambién indicadores relevantes en el nivel
nacional, pero sólo con una cobertura parcial, es
decir que algunos países habían recogido los
datos mientras que otros no.
LECCIONES APRENDIDAS
Indicadores, índices
y mapas
- Los diferentes métodos aplicados en cada
país para producir los datos, y las
diferentes finalidades para las cuales éstos se produjeron, hacen que la
información existente sea difícil de usar
a nivel regional (por ej. con el proposito
de desarrollar productos como un índice).
- Se requirió más tiempo y esfuerzo de lo
inicialmente previsto para compatibilizar
los datos.
- Una solución práctica a la ausencia de
datos estandarizados en la región es
juntar datos provenientes de diversas
fuentes, que están en diversos formatos,
datan de diversos años y tienen calidad
variable. Sin embargo, la confiabilidad de
los resultados es discutible.
- Considerando la envergadura del
esfuerzo y el presupuesto requeridos para
obtener un conjunto “perfecto” de
indicadores básicos, puede ser necesario
encarar una selección pragmática, tal
como se hizo en el proyecto de AC.
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Además de seleccionar el conjunto final de
indicadores básicos, el equipo del proyecto
desarrolló y refinó los índices, centrándose
particularmente en los supuestos que los
respaldan para mejorar su credibilidad; su
confiabilidad; la utilidad y la relevancia con
respecto a los procesos de formulación de
políticas en la región (para más detalles acerca
del cálculo de algunos índices, ver Anexo 3).
Recuadro 7. Un modelo espacial de simulación de uso de la tierra
¿Por qué se necesita un modelo de simulación de uso de la tierra?
La comprensión del proceso de desarrollo rural requiere del seguimiento de los indicadores, a
partir de los cuales pueden deducirse las tendencias. No obstante, también es de vital importancia
comprender la forma en que pueden desarrollarse estas tendencias en el futuro cercano. Los
modelos de simulación nos brindan esa opción.
¿Por qué fue seleccionado el modelo CLUE?
El marco conceptual del modelo CLUE es espacialmente explícito, dinámico, multiescala y da
resultados que son aplicables a nivel regional. Dado que es un esquema de exploración, no trata
de producir una situación óptima que puede ser inapropiada en América Central. Los requisitos
de información y de tiempo y costos de ejecución del CLUE indicaron que era factible aplicar el
modelo. El modelo ya había sido aplicado con buenos resultados en Costa Rica y Honduras,
además, existen buenos vínculos institucionales entre el CIAT y la Universidad de Wageningen
de los Países Bajos.
¿Cómo funciona?
El CLUE simula un cambio en el uso de la tierra en el espacio y en el tiempo como resultado de
la interacción de factores biofísicos y humanos como la historia del uso de la tierra, el clima, los
suelos, la accesibilidad, la distribución de la población y los niveles de afluencia. Al variar estos
factores dinámicos en diversos escenarios verosímiles, el modelo arroja diferentes resultados de
uso de la tierra.
Generación de escenarios
Varios escenarios se han generado para darles a los usuarios cierta capacidad de elección en el
análisis, y permitirles comparar los resultados de diferentes escenarios posibles. Los escenarios
difieren de dos maneras: en primer lugar, se calculan diferentes exigencias partiendo de diferentes
tasas de crecimiento económico (que varían del 1% al 5% del crecimiento del PIB); en segundo
lugar, la forma en que se asignan las superficies terrestres puede alterarse ya sea para imitar la
protección total de los parques nacionales o para imitar los efectos de un desastre natural.
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Posteriormente, se elaboraron mapas sobre la
base de los índices e indicadores utilizando los
SIG. La Figura 7 muestra como la interface del
CD, no sólo permite al usuario analizar los
indicadores y los índices mapeados, sino que
también presenta la opción de obtener la
misma información en tablas y en gráficos. Así
mismo, existe para algunos indicadores, la
capacidad de animación que permite simular
escenarios alternativos.
Uso de herramientas analíticas
Los indicadores permiten a los usuarios
explorar situaciones pasadas y actuales, pero
también proveen información para explorar y
analizar los impactos que posiblemente
ocurran en el futuro, es decir que sirven como
base para las recomendaciones sobre políticas
y acciones. En efecto, para explorar y comprender
el proceso del desarrollo rural, se
necesitan indicadores que transmitan información
sobre situaciones pasadas, actuales y
anticipadas.7 Para lograr esta objetivo se
emplearon dos herramientas en el proyecto de
AC: un modelo espacial de uso de la tierra y los
SIGs.
Un modelo espacial de uso de la tierra. El
proyecto de AC utilizó el modelo espacial de
uso de la tierra CLUE desarrollado por Veldkamp
y Fresco (1996) para Costa Rica (el Recuadro
7 suministra algunos antecedentes del
mismo). La elaboración del mapa inicial de
uso de la tierra fue difícil ya que no existía una
fuente de datos confiable a nivel regional, por
lo tanto, tuvieron que emplearse las fuentes
nacionales, lo que ocasionó problemas relacionados
con la falta de compatibilidad espacial,
temporal y temática.
Para establecer el modelo de uso de la tierra se
definieron y elaboraron diferentes escenarios
tales como: desastres naturales; desarrollo
rural sostenible; parques nacionales/corredor
biológico; y “tendencial”, tanto a nivel regional
como nacional.8 Los escenarios por su parte,
también están sujetos a diferentes exigencias
calculadas a partir de las diferentes tasas de
crecimiento económico (que varían del 1% al 5
% del crecimiento del PIB). Estos escenarios se
elaboraron para explorar el impacto potencial
de los cambios de las políticas, de las diversas
estrategias y de las diferentes acciones.
El modelo se desarrolló también para diferentes
categorías de uso de la tierra (natural,
cultivos anuales, cultivos permanentes,
pastizales, uso mixto y alterado).9 Los indicadores
de uso de la tierra se derivaron luego de
los resultados de la simulación.
LECCIONES APRENDIDAS
Uso de herramientas analíticas
- Entre los criterios que es necesario aplicar
a los modelos (futuros) para evaluar su
idoneidad para este tipo de proyecto se
encuentran los siguientes:
- Ajuste al nivel analítico
- Importancia para el entorno político
del proyecto
- Conveniencia para los usuarios
- Factibilidad
- Credibilidad científica.
- La interacción con los principales grupos
de interés en los países y la retroalimentación
recibida de ellos son necesarias
para generar escenarios útiles.
- La interacción que se haga sólo con
técnicos que trabajan con grupos de
interés, no es suficiente cuando los
resultados se usan en la formulación de
políticas y si se espera que el proyecto sea
sostenible.
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La ausencia de datos confiables sobre uso de la
tierra en la región pudo haber conducido a
resultados menos
confiables y a errores
potenciales en el
modelo, ya que se
utilizó un modelo
exploratorio o
empírico; que analiza
los datos existentes
para llegar a un
conjunto de ecuaciones orientadas a la generación
de escenarios futuros. Sin embargo, el
modelo fue validado para lograr una relativa
seguridad en la credibilidad de los resultados.
Si se compara el modelo con la construcción de
los conjuntos de datos sobre presiones (niveles
de población, degradación de suelos y cambio
climático), ésta fue relativamente fácil ya que
los conjuntos de datos regionales estaban
disponibles con metadatos más o menos
completos.
Los resultados del modelo que se suministraron
a los usuarios regionales son compatibles
con los indicadores deducidos a partir de
los datos existentes en el país. Lamentablemente,
el aporte de los colaboradores en los
países estuvo limitado durante la fase de
desarrollo de los escenarios, debido probablemente
a que los contactos con los encargados
de la toma de decisiones—o sea, los usuarios
finales de la información—fueron bastante
restringidos en esta parte del proyecto. Los
contactos principales se hicieron por lo tanto, con personal técnico encargado de la elaboración
de indicadores en las instituciones pero
posteriormente se comprobó que estos contactos
estaban a un nivel demasiado técnico para
que el equipo del proyecto pudiera recibir
retroalimentación sobre la utilidad que tenían
los escenarios para los procesos de toma de
decisiones.
Sistemas de información geográfica. Para
permitir el uso de diferentes tipos y fuentes de
información, y el análisis a diferentes niveles,
se preparó un CD-ROM para América Central,
que incluía los datos primarios, los indicadores,
los índices y los modelos de uso de tierras.
El CD-ROM presenta a los usuarios una
interface de SIG, que da acceso a los mapas, a
los cuadros, a los gráficos y la animación de los índices y de los indicadores que serán analizados,
de manera tal que los usuarios pueden
analizar las posibles relaciones causa-efecto,
dentro de la región, superponiendo varios
indicadores. La figura 8 muestra un ejemplo
de superposición de indicadores, en el que
estos son incidentes de incendio, áreas protegidas, áreas agrícolas y elevación. Gracias a
estos elementos pueden considerarse las
posibles relaciones causa-efecto entre las áreas
taladas (agrícolas) y los incendios, comparando
el grado en que han sido afectadas por los
incendios las áreas protegidas (bosques).
Si bien fue posible elaborar mapas a nivel
regional de todos los índices (aunque no todos
los datos suministrados estaban en forma georreferenciada), solo para algunos pudo
elaborarse un mapa a nivel nacional.
Se elaboraron, además, mapas a nivel regional
del 90 por ciento de los indicadores básicos,
aunque la mayoría de los datos suministrados
para estos, no estaban en forma georreferenciada.
En cuanto a los indicadores complementarios,
solo se encontró el 60 por ciento de
los datos necesarios y casi ninguno fue suministrado
en forma georreferenciada o agregados
a las unidades subnacionales.