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Impactos
y medidas correctoras
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Dado que la agroindustria incrementa previsiblemente la demanda
de determinadas materias primas, o bien se presenta como alternativa
a otras formas de uso y tratamiento de la tierra, deben mencionarse
los siguientes impactos ambientales en el ámbito de la producción
agraria:
Problemas en relación con la expansión directa y la intensificación
del uso de recursos naturales: aquí deben mencionarse el empeoramiento
de la fertilidad de los suelos, problemas de pérdida de suelos
y sedimentación, problemas de desertificación y de riego (salinización
de suelos y aguas, fluctuación del nivel de las aguas y contaminación
del agua), lo que a su vez repercute en un descenso de la productividad
de los recursos naturales. En conjuntos, los problemas de pérdida
de fertilidad, desertificación y salinización, se presentan
con la máxima intensidad en los países donde el ser humano ejerce
la mayor presión sobre las tierras. En ellos, la agricultura
presenta la mayor expansión en zonas periféricas, explotándose
en forma intensa recursos naturales marginales.
Los esfuerzos que prometen mayor éxito consisten en el fomento
de medidas dirigidas a conservar los suelos: reducir la intensidad
del uso de las tierras, introducir programas de tratamiento
mínimo o conservador del suelo (cultivo siguiendo curvas de
nivel, construcción de terrazas, cultivo en franjas, difusión
de los barbechos secos y verdes) y contra la erosión hidráulica
y eólica, así como para el mejoramiento de la rotación de cultivos.
Debe comprobarse hasta qué punto deben realizarse estas medidas
en forma alternativa o complementaria al establecimiento de
empresas manufactureras agroindustriales.
En el sector agroindustrial, el criterio absolutamente decisivo
es el de las condiciones generales económicas y sociales existentes
y deseadas. Mantenimiento y fomento de la producción de subsistencia
y actividades agroindustriales que no impongan restricciones
a la subsistencia son conceptos claves a este respecto.
La elaboración de las materias primas produce impactos ambientales
sobre el aire (emisiones de olores y polvo), las aguas (cantidad
de consumo y aguas residuales), los soportes primarios de energía
(principalmente madera) y el suelo.
Lo expuesto a continuación se limita a determinados ramos que
han experimentado la mayor demanda en los últimos años.
Molinos de cereales
Al respecto se trata exclusivamente de una molienda en seco.
Por ello deben tenerse en cuenta las emisiones de polvo y
ruido, que afectan predominantemente al área de trabajo
inmediata, pero también al entorno de los molinos. Como contramedidas
resultan apropiados dispositivos técnicos (aspiración,
insonorización) y medidas individuales (protección para
la respiración y el oído). Aquí debe darse preferencia al primer
grupo; el uso de dispositivos de protección individuales exige
medidas de información y control.
Las aguas superficiales se ven perjudicadas en aquellos
casos en los que p. ej. se utilicen arroyos y ríos para la eliminación
de residuos. Como contramedidas pueden aplicarse un uso
ulterior de los residuos o bien su disposición en vertederos
o rellenos sanitarios controlados (véase el capítulo de Molinos
de cereales).
Elaboración de productos feculentos y tubérculos
Si las aguas residuales biológicamente contaminadas
que se producen durante el lavado y la elaboración se vierten
a las aguas superficiales sin tratamiento previo, puede provocarse
sobrefertilización, reducción del contenido de oxígeno
y con ello un empeoramiento general de la calidad del agua,
cambios en la microflora y la microfauna y, a medio plazo,
una perturbación de biotopos acuáticos.
Como medidas mínimas resultan apropiados decantadores mecánicos
y piletas de aireación, donde la demanda biológica de oxígeno
se reduce hasta una medida aceptable. Dado que a un rendimiento
mejorado durante la elaboración va vinculada una reducción de
la contaminación biológica de las aguas residuales, una técnica
de procesos optimizada puede representar al mismo tiempo
una medida de protección ambiental económicamente interesante.
Finalmente, aguas residuales altamente contaminadas, que normalmente
pueden evitarse con la correspondiente optimización de los procesos,
pueden aprovecharse como substrato para la generación de
biogás.
Elaboración de semillas y frutos oleaginosos
En empresas pequeñas y medianas se aplican exclusivamente métodos
de prensado para la obtención de aceite, mientras que la
extracción por disolventes está reservada a las grandes empresas
(véase también el capítulo de Aceites y grasas vegetales).
A fin de mejorar el rendimiento, los frutos oleaginosos se calientan
directamente o por medio de vapor o agua caliente. Con esto
se producen emisiones de vapor y aguas residuales contaminadas
por aceite. Para la generación de energía suele utilizarse
leña. Esto puede llevar a una explotación excesiva
del arbolado.
Dado que las emisiones de vapor actúan primariamente
sobre el personal operador, deberían aspirarse allí donde
se producen. Para la reducción de la contaminación de aguas
residuales resultan apropiadas medidas de optimización de
la técnica de procesos, la utilización de mejores sistemas de
decantación y separación y el tratamiento en piletas de aireación.
El uso de leña o de otros combustibles comerciales puede
reducirse quemando las sustancias residuales que se producen
durante el proceso de elaboración y a través de una optimización
energética de las plantas elaboradoras.
Elaboración de remolacha azucarera y caña de azúcar
El aspecto más relevante para el medio ambiente de estos procesos
es la demanda de energía para la concentración del jugo
de azúcar. Mientras que en el caso de la elaboración de azúcar
de caña esta demanda puede cubrirse quemando el bagazo, para
el procesamiento de remolacha azucarera es necesario optimizar
el consumo de energía y, eventualmente, identificar portadores
de energía alternativos.
Debe hacerse referencia a las aguas residuales contaminadas
orgánicamente por las operaciones de limpieza y condensación.
Para este ámbito existe un capítulo propio del Azúcar.
Elaboración de frutas y hortalizas
Por una parte, tienen relevancia ambiental el agua de lavado
contaminada biológicamente y la demanda energética
para los procesos térmicos de conservación. Aquí vale lo dicho
en las secciones anteriores. Debe mencionarse además el uso
de desecadores solares, con el que puede reducirse considerablemente
el uso de energía para la preparación de productos secos cualitativamente
perfectos.
Centrales lecheras
Dado que la leche y los productos lácteos son excelentes caldos
de cultivo para microorganismos, se plantean exigencias relativamente
elevadas a la higiene. Esto lleva también al uso de productos
de limpieza agresivos. Si éstos se evacuan en la correspondiente
concentración, se perjudica la calidad de las aguas superficiales
y se influye negativamente sobre la microflora y la microfauna.
Contramedidas son el uso moderado de productos de limpieza
biodegradables y su dilución en depósitos escalonados.
Además debe advertirse que la leche residual contenida
en el agua de enjuague y lavado es una fuente de contaminación
orgánica.
Elaboración de productos estimulantes y especias
Las operaciones más relevantes para el medio ambiente en la
elaboración de productos estimulantes (café, té, etc.) y especias
son la fermentación y la eliminación de residuos. La fermentación
tiene lugar generalmente en lugares fijos. Las sustancias
contaminantes que se forman durante la misma pueden acumularse
en el suelo a largo plazo, perjudicando la microflora
y la microfauna. El lavado que se realiza en parte a continuación
de la fermentación (p. ej. en el caso del café) produce aguas
residuales biológicamente contaminadas, que en caso de vertido
directo pueden mermar la calidad de las aguas superficiales.
Las repercusiones se limitan al tiempo de la cosecha, produciéndose
a intervalos dilatados.
El proceso de fermentación debería tener lugar en las proximidades
inmediatas de cursos de agua corriente con un caudal suficiente
y en lugares debidamente preparados (suelos de cemento). Las
aguas residuales altamente contaminadas que se originan durante
este proceso tienen que diluirse correspondientemente antes
del vertido, o bien deben aprovecharse para la generación
de biogás. Dado que en general las aguas de lavado no están
tan contaminadas, sólo en casos excepcionales tendrán que tomarse
medidas especiales para ellas (estanques de aireación). Con
frecuencia, las especias se someten a radiación con fines de
conservación. Las consecuencias de la radiación para
la salud humana aún no están claras.
Obtención de fibras vegetales
En muchos países, para la obtención de fibras vegetales se
aplica casi exclusivamente la descomposición microbiológica.
Durante la misma, los componentes no fibrosos se eliminan a
través de un proceso microbiológico. Para ello, el material
de partida se sumerge en aguas de corriente lenta o en piletas
dispuestas exprofeso, en las que el proceso de descomposición
se desarrolla espontáneamente. Dado que tanto este proceso como
el ulterior lavado de las fibras exigen considerables cantidades
de agua, las instalaciones correspondientes se establecen
únicamente en las proximidades de cursos de agua suficientemente
caudalosos. En estas condiciones, el cambio de agua necesario
a continuación de un proceso de descomposición no representa
ningún problema (excepto los eventuales plaguicidas utilizados
durante el cultivo, que pueden disolverse durante estas operaciones).
El proceso de descomposición está vinculado a unas ciertas
molestias por malos olores. Estas no pueden evitarse
con unos costos razonables. El único remedio consiste en que
las instalaciones no se establezcan en las proximidades
de asentamientos humanos, debiendo tenerse en cuenta además
las direcciones dominantes de los vientos.
Dado que la obtención de fibras es, bajo cualquier punto de
vista, una tecnología con escaso uso de insumos, los efectos
negativos sobre el medio ambiente sólo pueden evitarse a través
de la elección de un lugar apropiado y aprovechando las características
naturales.
Fábricas de curtidos
De todas las agroindustrias, las fábricas de curtidos son las
que presentan el mayor potencial de riesgos para el medio
ambiente. Esto se debe por una parte a las considerables molestias
por malos olores, y por otra a los tintes y colorantes
y a otros productos químicos (especialmente compuestos
del cromo) utilizados durante la curtición, que dificultan el
tratamiento de las aguas residuales. A esto se añade la contaminación
biológica de las mismas. Además de unos perjuicios en parte
considerables para las aguas superficiales próximas,
tiene que contarse también con una acumulación de contaminantes
en el suelo y eventualmente también en las aguas subterráneas.
Una eliminación causal de los malos olores sólo es posible
si el proceso de curtición se desarrolla en locales cerrados
y si el aire saliente se purifica a través de sistemas de
filtrado de gran complejidad técnica. En forma mediata,
las molestias pueden limitarse si estas empresas se establecen
concentradas en zonas suficientemente alejadas de los
asentamientos humanos. Con esto quedarían creadas también
las condiciones necesarias para los métodos de tratamiento
escalonado de aguas residuales requeridos en este caso,
cuya complejidad técnica hace que, desde el punto de vista económico,
difícilmente estén al alcance de una pequeña empresa aislada
(véase al respecto el catálogo de estándares ambientales propio
del Banco Mundial).
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Repercusiones
socioeconómicas
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La mayoría de los puestos de trabajo de las agroindustrias
exige sólo una calificación escasa del personal; por
regla general, la mayor parte de las personas empleadas son
mujeres. A la inversa, según aumentan el grado de mecanización
y los puestos de trabajo vinculados a máquinas, aumenta también
la proporción de personal masculino. Al mismo tiempo van en
aumento la monotonía y el aislamiento de los diferentes procesos
de trabajo, incrementándose el riesgo de accidentes. Debe comprobarse
hasta qué punto la ocupación de personal femenino lleva, como
alternativa, a cambios en el cultivo propio de productos alimenticios.
Bajo puntos de vista ergonómicos, los puestos de trabajo son
frecuentemente desfavorables; las molestias por polvo, humedad,
malos olores y ruidos pueden alcanzar dimensiones nocivas
para la salud, representando una considerable amenaza, especialmente
para las mujeres. Debido a las diferencias específicas del sexo
en la clase de los puestos de trabajo, deben enfocarse a tiempo
programas de calificación y enseñanza, teniendo en cuenta
especialmente a las mujeres. Estos programas deberían abarcar
toda la forma de producción y la situación existencial del personal
femenino y de sus familias.