Montante incorporable al forjado
Básicamente consiste en introducir en el hormigón del forjado, cuando se está hormigonando, un cartucho en el cual se introducirá luego el montante soporte de la barandilla. Este cartucho podrá ser de cualquier material, ya que su única misión es servir de encofrado para dejar un agujero en el hormigón para introducir el montante. El cartucho se deberá tapar mientras no se coloque el montante, para que no se tapone de suciedad. Las dimensiones de dicho agujero serán ligeramente mayores que el montante para que se pueda introducir fácilmente y, si existe mucha holgura, una vez introducido se afianzará con cunas.
Existen varios sistemas de montantes incorporados al forjado (figuras 3 y 4).

Fig. 3: Guardacuerpo incorporable al forjado

Fig. 4: Guardacuerpo incorporable al forjado |
Montante de tipo puntal
El montante es un puntal metálico, en el cual no se pueden clavar las maderas de la barandilla. Si la barandilla es metálica y se ata al puntal con alambres o cuerdas, existe el peligro de deslizamiento, con lo que perdería todo su efecto de protección.
Hay diversos tipos de soportes para barandilla, acoplable a puntales metálicos (figuras 5 y 6).

Fig. 5: Soportes para barandilla de seguridad (en redondo corrugado) para acoplar al puntal |

Fig. 6: Soportes para barandillas acoplables a puntales |
Montantes tipo "sargento"
El montante es de tubo cuadrado y se sujeta en forma de pinza al forjado. La anchura de esta pinza es graduable, de acuerdo con el espesor del forjado. En el mismo van colgados unos soportes donde se apoyan los diferentes elementos de la barandilla (figuras 7 y 8).
A continuación se muestran dos sistemas de montantes incorporados al forjado, pero sus variantes pueden ser muchas siempre que cumplan los requisitos anteriormente descritos.

Fig. 7: Montante para barandilla tipo "sargento" |

Fig. 8: Detalle de la barandilla |
|