Pekka Roto
El sector de la construcción constituye del 5 al 15 % de la
economía nacional de la mayoría de los países y generalmente es
una de las tres industrias que arroja el mayor índice de riesgos de
lesiones laborales. Predominan los riesgos crónicos de salud
laboral que se relacionan a continuación (Comisión de las Comunidades
Europeas 1993):
- Trastornos musculosqueléticos, sordera laboral, dermatitis y
trastornos pulmonares son las dolencias más comunes producidas
por el trabajo.
- Un riesgo acrecentado de carcinomas del tracto respiratorio
y mesoteliomas causados por exposición al amianto detectados
en todos los países en que existen estadísticas de morbilidad y mortalidad laborales.
- Trastornos causados por una nutrición inadecuada, por el
tabaco o por el consumo de alcohol y drogas, que se asocian
especialmente con los trabajadores inmigrantes, que representan
una proporción considerable de los trabajadores de
la construcción en muchos países.
Los servicios de salud preventivos para los trabajadores de la
construcción deben planificarse dando prioridad a estos riesgos.
Tipos de servicios de salud laboral
Los servicios de salud laboral para los operarios de la construcción
se agrupan en tres modelos principales:
- servicios especializados para trabajadores de la construcción
- asistencia sanitaria laboral para trabajadores de la construcción
prestada por servicios sanitarios de ámbito más amplio
- asistencia sanitaria prestada voluntariamente por la empresa.
Los servicios especializados son los más eficaces, pero también
son los más caros en términos de costes directos. La experiencia
en Suecia indica que los índices de lesiones más bajos en obras
de construcción en todo el mundo, y un riesgo muy bajo de
enfermedades laborales entre los trabajadores de la construcción,
vienen asociados con un trabajo de prevención exhaustivo
realizado por servicios especializados. En el modelo sueco,
llamado Bygghälsan, se combinan la prevención médica y
técnica. Bygghälsan funciona por medio de centros regionales
y unidades móviles. Sin embargo, durante la severa recesión
económica de finales del decenio de 1980, Bygghälsan recortó
seriamente sus actividades sanitarias.
En los países en que existe una legislación de salud laboral, las
empresas de construcción generalmente alquilan los servicios de
salud requeridos a compañías que sirven a la industria en
general. En estos casos, es importante la formación del personal
de salud laboral. Sin un conocimiento específico de las circunstancias
que rodean a la construcción, el personal médico no
puede proporcionar programas preventivos de salud en el
trabajo que sean eficaces para las empresas de construcción.
Algunas grandes compañías multinacionales cuentan con
programas de seguridad y salud en el trabajo bien desarrollados
que forman parte de la cultura de la empresa. Los cálculos
comparados de coste-beneficio han demostrado que tales actividades
resultan económicamente beneficiosas. Actualmente, los
programas de seguridad laboral son parte integrante de la
gestión de calidad de la mayoría de las empresas internacionales.
Dado que las obras de construcción se encuentran a menudo
alejadas de cualquier proveedor de servicios de salud, puede ser
necesario recurrir a unidades móviles que presten estos servicios.
Prácticamente todos los países que tienen servicios de salud
laboral especializados en los trabajadores de la construcción
utilizan unidades móviles para prestar estos servicios. La mayor
ventaja de la unidad móvil es el ahorro de tiempo para acercar
los servicios a las obras. Estos centros de salud móviles están
instalados en un autobús o caravana especialmente equipados y
están adecuados de un modo especial para todo tipo de controles,
como reconocimientos médicos periódicos. Los servicios móviles
deberán tener la precaución de establecer de antemano acuerdos
de colaboración con los proveedores locales de servicios de salud
para asegurar el seguimiento, evaluación y tratamiento de los
trabajadores, cuyos exámenes hayan dado resultados que puedan
sugerir un problema de salud.
El equipo normal de una unidad móvil incluye un laboratorio
básico con un espirómetro y un audiómetro, un cuarto para
entrevistas y un equipo de rayos X, cuando sea preciso. Es preferible
diseñar unidades modulares como espacios multiuso,
de modo que puedan utilizarse en diferentes tipos de obras.
La experiencia finlandesa indica que las unidades móviles son
también adecuadas para estudios epidemiológicos, que se
pueden incorporar a los programas de salud en el trabajo si
se planifican de antemano adecuadamente.
- Contenido de los servicios preventivos de salud en el trabajo
La identificación del riesgo en las obras debe orientar la actividad
médica, aunque este aspecto sólo sea secundario con respecto a la prevención por medio de un diseño, labor de ingeniería y organización
del trabajo adecuados. La identificación del riesgo
requiere un enfoque pluridisciplinario; ello requiere una estrecha
colaboración entre el personal especializado en salud en el
trabajo y la empresa. Una opción sería una exploración sistematizada
de los riesgos en el lugar de trabajo utilizando listas de
comprobación normalizadas.
Los reconocimientos médicos previos al empleo y periódicos
se realizan, usualmente, de acuerdo con los requisitos establecidos
por la legislación o con las orientaciones facilitadas por las
autoridades. El contenido del reconocimiento dependerá del
historial de exposiciones de cada trabajador. Los contratos de
plazo corto y la frecuente rotación de la mano de obra pueden
dar lugar a reconocimientos médicos “frustrados” o “inadecuados”,
a la pérdida del seguimiento de los resultados o una
duplicación injustificada de los reconocimientos médicos. Por
tanto, se recomienda la práctica de reconocimientos periódicos
regulares para todos los trabajadores. Un reconocimiento de
salud tipo debe incluir: un historial de exposiciones, un historial
de síntomas y enfermedades con especial énfasis en las dolencias
musculosqueléticas y alérgicas, un reconocimiento anatómico
básico y pruebas de audiometría, vista, espirometría y presión
arterial. Los reconocimientos deben facilitar también consejos
sanitarios e información sobre el modo de evitar los riesgos laborales
comunes.
Vigilancia y prevención de problemas clave en los
trabajos de construcción
- Trastornos musculosqueléticos y su prevención
Los trastornos musculosqueléticos pueden tener múltiples
orígenes. El estilo de vida, la propensión hereditaria y el envejecimiento,
junto con esfuerzos físicos inadecuados y lesiones de poca
gravedad, son los factores de riesgo comúnmente aceptados como
causa de estos trastornos. Los tipos de problemas musculosqueléticos
se manifiestan de diferentes maneras en las diversas profesiones
de la construcción.
No existe ninguna prueba fiable para predecir el riesgo de un
individuo para contraer un trastorno de este tipo. La prevención
médica de los trastornos musculosqueléticos se basa en la
orientación sobre el estilo de vida y cuestiones ergonómicas. Los
reconocimientos previos al empleo y periódicos pueden utilizarse
a este fin. Las pruebas generales de resistencia y las radiografías
rutinarias del sistema esquelético no tienen un
valor específico para la prevención. En su lugar, la detección
temprana de síntomas y un historial detallado de los síntomas
musculosqueléticos pueden utilizarse como base para la
terapia. Un programa que realiza periódicamente sondeos de
síntomas para identificar los factores laborales que se pueden
cambiar ha demostrado su eficacia. A menudo, los trabajadores
que han estado expuestos a fuertes cargas o esfuerzo físico creen
que el trabajo les mantiene en forma. Varios estudios han
demostrado que tal presunción no es cierta. Por tanto, es importante
que en el contexto de los reconocimientos médicos, se
informe a los sujetos del examen sobre las maneras adecuadas
de mantener su aptitud física. El tabaco se ha asociado con la
degeneración del disco lumbar y las lumbalgias. Es por ello que
en los reconocimientos médicos periódicos es preciso incluir
también información y tratamientos antitabaco (Proyecto
de educación sobre la práctica de fumar y los riesgos en el
trabajo, 1993).
- Pérdida de audición motivada por el ruido en el trabajo
La prevalencia de la pérdida de audición motivada por el ruido
varía entre las profesiones de la construcción, y depende de los
niveles y duración de la exposición. En 1974, menos del 20 % de
los trabajadores suecos de la construcción de 41 años de edad
tenían una audición normal en ambos oídos. La implantación de
un programa exhaustivo de conservación del oído aumentó la
proporción de trabajadores con audición normal, dentro del
mismo grupo, a casi un 40 % al final del decenio de 1970. Estadísticas
efectuadas en la Columbia Británica, Canadá, han mostrado
que los trabajadores de la construcción generalmente sufren una
pérdida de oído importante después de trabajar más de 15 años
en su oficio (Schneider et al. 1995). Se cree que algunos factores
pueden aumentar la propensión a la pérdida del oído en el trabajo
(neuropatía diabética, hipercolesterolemia y exposición a ciertos
disolventes ototóxicos). Las vibraciones en todo el cuerpo y el
hábito de fumar también pueden tener un efecto aditivo.
Es aconsejable un programa de conservación del oído a gran
escala dentro del sector de la construcción. Este tipo de programa
requiere no sólo la colaboración a nivel de obra, sino también
una legislación que lo apoye. Los programas de conservación del
oído deben estar especificados en los contratos de trabajo.
La pérdida de audición en el trabajo es reversible en los
primeros 3 ó 4 años siguientes a la exposición inicial. Una detección
temprana de la pérdida de audición facilita las posibilidades
de prevención. Se recomiendan pruebas regulares para detectar
los cambios lo antes posible y para motivar a los trabajadores en
su autoprotección. En el transcurso de las pruebas, a los trabajadores
expuestos se les debe instruir en los principios de protección
individual, así como en el mantenimiento y el empleo
adecuado de los medios de protección.
La dermatitis profesional se puede evitar principalmente con
medidas higiénicas. El manejo adecuado del cemento húmedo y
la protección de la piel son medidas de higiene eficaces. Durante
los reconocimientos médicos es importante recalcar la importancia
de evitar el contacto de la piel con el cemento húmedo.
- Enfermedades pulmonares profesionales
La asbestosis, la silicosis, el asma y la bronquitis profesionales
pueden encontrarse entre los trabajadores de la construcción,
dependiendo de sus anteriores exposiciones en el trabajo (Instituto
finlandés de salud en el trabajo 1987).
No existe ningún método médico para evitar el desarrollo de
carcinomas después de la exposición suficiente de una persona al
amianto. Las radiografías de pecho regulares, cada tres años, son
la recomendación de vigilancia médica más común; hay pruebas
de que el reconocimiento por rayos X mejora las perspectivas en
el cáncer de pulmón (Strauss, Gleanson y Sugarbaker 1995). La
espirometría y la información antitabaco se incluyen normalmente
en los reconocimientos médicos periódicos. No existen
ensayos para hacer un diagnóstico precoz de tumores malignos
relacionados con el amianto.
Los tumores malignos y otras enfermedades pulmonares
relacionadas con la exposición al amianto son ampliamente
infradiagnosticados. Por tanto, muchos trabajadores de la construcción
que tendrían derecho a indemnización se quedan sin
ellos. Al final del decenio de 1980 y a principios del decenio de
1990, en Finlandia se realizó un chequeo a escala nacional
de los trabajadores expuestos al amianto. El chequeo reveló que
tan sólo a un tercio de los trabajadores que padecían enfermedades
relacionadas con el amianto y con acceso a los servicios de
salud en el trabajo se les habían diagnosticado con anterioridad
(Instituto finlandés de salud en el trabajo 1994).
- Necesidades especiales de los trabajadores inmigrantes
En función del emplazamiento de la obra, el contexto social, las
condiciones sanitarias y el clima pueden representar riesgos importantes para los trabajadores de la construcción. Los trabajadores
inmigrantes a menudo sufren problemas psicosociales.
Entre ellos se da un mayor riesgo de lesiones en el trabajo que
entre los trabajadores nativos. Hay que tener en cuenta su riesgo
de ser portadores de enfermedades infecciosas, como el sida, la
tuberculosis y otras enfermedades parasitarias. La malaria y otras
enfermedades tropicales pueden crear un problema a los trabajadores
en aquellos lugares en que son endémicas.
En muchos proyectos de construcción de envergadura se
emplea mano de obra extranjera. Es preciso realizar un reconocimiento
médico previo en el país de origen. Además, debe
evitarse la propagación de enfermedades contagiosas mediante
programas de vacunación adecuados. En los países de recepción
es necesario impartir formación profesional, educación en
materia de seguridad y salud y proporcionar alojamiento. Los
trabajadores inmigrantes deben tener el mismo acceso a la asistencia
sanitaria y a la seguridad social que los trabajadores
nativos (El Batawi 1992).
Además de evitar las dolencias relacionadas con la construcción,
el profesional sanitario debe trabajar para promover
cambios positivos en el estilo de vida, que puedan contribuir a
mejorar la salud general de un trabajador. Los temas más importantes
y fructíferos para la promoción de la salud entre los trabajadores
de la construcción son la abstención del alcohol y el
tabaco. Se ha estimado que un trabajador que fuma le cuesta a
su empresa del 20 al 30 % más que uno que no fuma. Las inversiones
en campañas antitabaco no sólo son rentables a corto
plazo, con menores riesgos de accidentes y ausencias por enfermedad
más cortas, sino también a largo plazo, con menores
riesgos de contraer enfermedades pulmonares cardiovasculares y
cáncer. Adicionalmente, el humo del tabaco tiene efectos
nocivos multiplicadores en presencia de la mayoría de polvos, en
especial el de amianto.
Resulta difícil demostrar algún beneficio económico directo de
los servicios de salud laboral para una empresa de construcción
individual, especialmente si se trata de una pequeña. Sin
embargo, los cálculos indirectos de rentabilidad demuestran que
la prevención de accidentes y la promoción de la salud son
económicamente beneficiosas. Existen cálculos comparativos de
coste-beneficio de las inversiones en programas preventivos disponibles
para uso interno de las empresas. (Véase Oxenburg 1991,
que describe un modelo aplicado ampliamente en Escandinavia).
Fuente: www.cdc.gov/eLCOSH