1. INTRODUCCIÓN
La industria de la construcción es una de las
mayores del mundo. Sus logros en la reconstrucción de
zonas devastadas por desastres tanto naturales como
causados por el hombre, y en el suministro de energía,
servicios y comunicaciones para hacer frente a las
crecientes necesidades y expectativas de los pueblos de
todo el mundo, ha traído grandes beneficios para la raza
humana. Pese a la mecanización, la construcción
continúa siendo uno de los principales consumidores de
mano de obra – a menudo emplea entre el 9 y el 12 por
ciento de la fuerza laboral de los países, llegando a veces
al 20 por ciento.
Sin embargo, ha habido que pagar un alto precio por
este crecimiento y actividad constantes. Aunque resulta
difícil obtener estadísticas exactas en una industria en la
que muchos accidentes pasan desapercibidos y no se
denuncian, en muchos países las fatalidades registradas y
los accidentes que causan pérdidas de tiempo trabajado,
con frecuencia superan a los de cualquier otra industria
manufacturera.
A esa alta tasa de accidentes contribuyen las
características de la industria que la distinguen de las
demás, a saber:
- la gran proporción de pequeñas empresas y obreros
independientes;
- la diversidad y duración relativamente corta de las
obras de construcción;
- la alta rotación de los obreros;
- la gran cantidad de trabajadores estacionales y
migratorios, muchos de los cuales no están familiarizados
con los procesos de la construcción;
- la exposición a la intemperie;
- la multiplicidad de oficios y ocupaciones.
Propósito del manual
A todos los que hemos buscado y encontrado
empleo en la construcción nos preocupa que el trabajo
tenga seguridad y que las condiciones de la obra no
sean perjudiciales para nuestra vida, nuestra salud o
nuestras destrezas profesionales.
A lo largo de este manual sobre Seguridad, salud y
bienestar en las obras en construcción los ayudaremos a
examinar las condiciones de seguridad, salud y bienestar
en las obras en construcción de sus respectivos países y
tal vez hallar nuevas soluciones para los problemas que
se les presenten.
2. ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN DE LA SEGURIDAD
A diferencia del resto de este manual, que está
dirigido fundamentalmente a los trabajadores de la
construcción y sus supervisores, el presente capítulo
tiene el objeto de recordar a los jefes y empleadores las
bases que deben establecer para lograr salubridad y
seguridad en una obra en construcción. No obstante,
servirá para informar también a obreros y supervisores
sobre los fundamentos de un sistema de gestión
adecuado.
El mejoramiento de la seguridad, la salud y las
condiciones laborales depende en última instancia de la
colaboración de personas que trabajan juntas, ya sean
funcionarios de gobierno, patronos u obreros. La gestión
de la seguridad comprende las funciones de
planificación, identificación de áreas problemáticas,
coordinación, control y dirección de las actividades de
seguridad en la obra, todas ellas con el fin de prevenir los
accidentes y enfermedades (figura 1). A menudo se
entiende mal lo que significa la prevención de
accidentes, ya que la mayoría de la gente cree,
erróneamente, que “accidente” equivale a “lesión”, lo
cual presupone que un accidente carece de importancia
a menos que acarree una lesión. A los administradores
de la construcción les preocupan obviamente las
lesiones de los trabajadores, pero su principal
preocupación deben ser las condiciones peligrosas que
las causan, el “incidente” más que la “lesión” en sí. En
una obra en construcción hay muchos más “incidentes”
que lesiones. Puede realizarse cientos de veces una
acción peligrosa antes de que cause una lesión, y los
esfuerzos de los administradores deben concentrarse en
la eliminación de esos peligros en potencia: no pueden
esperar que haya daños humanos o materiales para
hacer algo. De modo que gestión de seguridad significa
tomar medidas de seguridad antes de que ocurran los
accidentes. Una efectiva gestión de seguridad persigue
tres objetivos principales:
– lograr un ambiente seguro;
– hacer que el trabajo sea seguro;
– hacer que los obreros tengan conciencia de la
seguridad.
2.1 Políticas de seguridad
Las condiciones de trabajo seguras y saludables no
se dan por casualidad: es preciso que los empleadores
dispongan de una política escrita de seguridad en la
empresa que establezca las normas de seguridad y
sanidad que se proponen alcanzar. Dicha política
deberá nombrar al jefe encargado de que se apliquen las
normas y autorizado para delegar responsabilidades en
la gerencia y los supervisores a todos los niveles para el
cumplimiento de las mismas.
La política de seguridad deberá cubrir los
siguientes aspectos:
– dispositivos para impartir capacitación a todos los
niveles. Es necesario prestar especial atención a
trabajadores en puestos clave, tales como los que
erigen andamios y manejan grúas, cuyos errores
pueden ser especialmente peligrosos para los
demás;
– métodos o sistemas de trabajo seguros para las
operaciones riesgosas; los trabajadores que realicen
dichas operaciones deben participar en su preparación;
– deberes y responsabilidades de supervisores y
trabajadores en puestos clave;
– dispositivos para divulgar la información sobre
seguridad y salud;
– medidas para establecer comisiones de seguridad;
– selección y control de subcontratistas.
2.2 Organización de la seguridad
La organización de la seguridad en una obra en
construcción dependerá del tamaño de la misma, del
sistema de empleo y de la manera en que se organiza el
proyecto. Es preciso llevar registros de seguridad y
sanidad que facilitan la identificación y resolución de los
problemas de esa índole.
En los proyectos de construcción donde se utilicen
subcontratistas, el contrato deberá establecer las
responsabilidades, deberes y medidas de seguridad que
se esperan de la fuerza de trabajo del subcontratista.
Dichas medidas podrán incluir el suministro y uso de
determinados equipos de seguridad, métodos para la
ejecución de tareas específicas en forma segura, y la
inspección y manejo adecuado de herramientas. El
encargado de la obra debe además verificar que los
materiales, equipo y herramientas traídos a la misma
cumplan con las normas mínimas de seguridad.
Debe impartirse capacitación a todos los niveles:
dirección, supervisores y obreros. Quizás también sea
necesario capacitar a los subcontratistas y sus trabajadores en los procedimientos de seguridad de la
obra, ya que distintos equipos de obreros especializados
pueden afectar su seguridad mutua.
Debe existir también un sistema para que la
dirección reciba información rápidamente acerca de
prácticas inseguras y equipo defectuoso.
Las tareas de seguridad y salud deben asignarse
específicamente a determinadas personas. Los siguientes
son ejemplo de algunos de los deberes que es necesario
incluir:
– suministro, construcción y mantenimiento de
instalaciones de seguridad tales como caminos de
acceso, sendas peatonales, barricadas y protección
de arriba;
– construcción e instalación de carteles de seguridad;
– medidas de seguridad características de cada oficio;
– pruebas de los aparatos elevadores tales como grúas
y guinches de carga, y los accesorios de izado tales
como cuerdas y argollas;
– inspección y rectificación de las instalaciones de
acceso, tales como andamios y escaleras de mano;
– inspección y limpieza de las instalaciones de bienestar
común, tales como servicios higiénicos, aseos,
vestuarios y comedores;
– transmisión de las porciones pertinentes del plan de
seguridad a cada uno de los grupos de trabajo;
– planes de emergencia y evacuación.
Puntos a recordar:
- Ningún plan o política de seguridad será factible
a menos que cada área específica:
– se asigne a una persona específica;
– se complete dentro de un plazo determinado.
- El plan o política de seguridad debe transmitirse
hasta llegar al nivel de los trabajadores cuya
seguridad es, después de todo, la que el plan
trata de salvaguardar.
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2.2.1 Encargado / supervisor de seguridad
Las empresas constructoras de cualquier tamaño
deben nombrar una o varias personas debidamente
calificadas cuya principal y especial responsabilidad será
la promoción de la seguridad y la salud. Quienquiera sea
nombrado deberá tener acceso directo al director
ejecutivo de la empresa, y entre sus deberes estarán:
– la organización de información que habrá de
transmitirse desde la dirección a los obreros, inclusive
a los que trabajan para subcontratistas;
– la organización y conducción de programas de
formación en seguridad, inclusive capacitación
básica de los trabajadores de la obra;
– la investigación y estudio de las circunstancias y
causas de accidentes y enfermedades ocupacionales,
a fin de aconsejar sobre medidas preventivas;
– prestar servicio de consultoría y respaldo técnico a
la comisión de seguridad;
– participar en la planificación previa de la obra.
Para cumplir estas funciones, el encargado de
seguridad debe contar con experiencia en la industria y
tener una formación adecuada, así como también
pertenecer a alguna asociación profesional reconocida
de seguridad y salud, en los países en que existan.
2.2.2 Supervisores
La buena organización y planificación de la obra y
la adjudicación de responsabilidades claramente
definidas a los supervisores, son fundamentales para la
seguridad en la construcción. En el presente
contexto,”supervisor” se refiere al primer nivel de
supervisión que en las obras recibe diversos nombres
tales como “capataz”, “sobrestante”, “encargado”, etc.
Cada supervisor requiere el apoyo directo de la
dirección de la obra, y dentro de su área de competencia
debe asegurarse de que:
– las condiciones de trabajo y el equipo sean seguros;
– se efectúen regularmente inspecciones de seguridad
de los sitios de trabajo;
– se haya capacitado adecuadamente a los obreros
para el trabajo que deben realizar;
– se cumplan las medidas de seguridad en los sitios de
trabajo;
– se adopten las mejores soluciones utilizando los
recursos y destrezas disponibles;
– exista y se utilice el equipo de protección personal
necesario.
La seguridad de la obra requerirá inspecciones
regulares y el suministro de los medios para adoptar
medidas correctivas. La capacitación de los obreros les
permite reconocer los riesgos y saber cómo superarlos.
Se les debe mostrar la forma más segura de realizar su
trabajo.
2.2.3 Trabajadores rabajadores
Todo trabajador tiene el deber moral, a menudo
también legal, de ejercer el máximo cuidado de su
propia seguridad y la de sus compañeros. Existen varias
maneras de lograr la participación directa de los
trabajadores en el acondicionamiento de la obra, como
por ejemplo:
- sesiones previas de instrucción (figura 2): reuniones
de cinco a diez minutos con los supervisores antes
de comenzar la tarea, que dan a estos y a los obreros
la oportunidad de considerar los problemas de
seguridad que pueden plantearse, y su posible
solución. Es una actividad sencilla que puede evitar
accidentes graves;
- control de seguridad: prueba que realizan los
trabajadores para verificar la seguridad del medio
ambiente antes de comenzar una operación, y les
permite tomar medidas preventivas para corregir
situaciones de riesgo que luego puedan ponerlos en
peligro a ellos o a otros obreros.
2.3 Comisiones de seguridad
Una comisión de seguridad dinámica constituye un
gran aliciente. Su propósito primordial es que la dirección
y los trabajadores colaboren en el monitoreo del plan de
seguridad de la obra, para impedir los accidentes y
mejorar las condiciones de trabajo. Su tamaño y número
de integrantes dependerán del tamaño e índole de la obra
en construcción y de las distintas disposiciones legales y
circunstancias sociales de los países en cuestión, pero
deberá siempre ser un grupo orientado hacia la acción en
el que estén representados tanto la dirección como los
trabajadores. Las inspecciones de la obra por la comisión
en pleno elevan la concientización de la seguridad. Los
deberes a cumplir por una comisión de seguridad
dinámica incluirán:
– reuniones regulares y frecuentes en la obra para
considerar el programa de seguridad y salud y hacer
recomendaciones a la dirección;
– estudio de los informes del personal de seguridad;
– análisis de los informes sobre accidentes y
enfermedades con el fin de hacer recomendaciones
preventivas;
– evaluación de mejoras introducidas;
– estudio de las sugerencias presentadas por los
trabajadores, en especial por los representantes de
seguridad;
– planificación de programas educativos y de
formación y sesiones informativas, y participación
en los mismos.
2.4 Representantes de seguridad
Los nombran los trabajadores, a veces de acuerdo
con la legislación nacional, para que los representen en
lo que respecta a asuntos de seguridad y salubridad.
Deben ser obreros experimentados, capaces de
reconocer los riesgos de una obra en construcción,
aunque probablemente requieran capacitación para
adquirir nuevas destrezas en inspección y en uso de la
información. Sus funciones son las siguientes:
– presentar reclamos ante la dirección sobre asuntos
de importancia relativos a la seguridad y la salud de
los trabajadores;
– asistir a las reuniones de la comisión de seguridad;
– realizar inspecciones regulares y sistemáticas de la
obra;
– investigar los accidentes junto con la dirección para
establecer sus causas y proponer maneras de
remediarlas;
– investigar las quejas de sus compañeros;
– representar a los trabajadores en las deliberaciones
con los inspectores gubernamentales en sus visitas a
la obra.
Se debe dar suficiente tiempo libre a los
representantes de seguridad para capacitarse y cumplir
con sus deberes adecuadamente. Estas actividades no
deben significar pérdida de paga, ya que la seguridad y la
salud en la obra son beneficiosas tanto para patronos
como para trabajadores.
2.5 Organismos externos
2.5.1 Intervención del gobierno
En muchos países existen leyes y reglamentos que
rigen las condiciones de trabajo en la industria de la
construcción. Generalmente son controlados por
inspectores de obra o laborales que a menudo también
pueden aconsejar sobre su cumplimiento. Sin embargo,
hasta en los países mejor reglamentados el número de
inspectores es insuficiente para brindar una vigilancia de
las obras día a día, aún si esa fuese su obligación.
2.5.2 Acuerdos inter internacionales nacionales
Las leyes y reglamentos nacionales se basan con
frecuencia en convenios, acuerdos, declaraciones y
programas internacionales, que han sido establecidos por
distintos organismos de las Naciones Unidas, entre ellos
la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
En 1988 la OIT aprobó el Convenio sobre seguridad
y salud en la construcción (No. 167) y la correspondiente
Recomendación (No. 175), que constituyen un
fundamento legal para crear condiciones de trabajo
seguras y saludables. Los textos de este Convenio y
Recomendación tan importantes se reproducen en el
Anexo 2 de este manual.