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Evaluación
de la exposición a benceno: control ambiental y biológico
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La exposición laboral a benceno ha quedado
actualmente restringida a los procesos químicos en los
que el benceno se utiliza como reactivo, a ciertas operaciones
en refinerías y a los trabajadores de gasolineras en las
que no se aplican medidas de protección a la exposición
durante la carga del carburante. Sin embargo, la exposición
ambiental al mismo se puede considerar como importante,
dada su relativamente elevada presencia residual en al
aire urbano, proveniente básicamente de las fuentes difusas.
En la presente NTP se da un repaso a los procedimientos
existentes para evaluar la exposición al mismo.
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El benceno, que se obtiene por destilación del
alquitrán de hulla y del petróleo, además de ser un producto
químico de uso industrial, aunque limitado, es un componente
de las gasolinas y, en consecuencia, de las emisiones de los
motores de combustión interna. También se asocia a otras combustiones,
como por ejemplo el humo del tabaco, lo que determina su presencia
en el ambiente a unas concentraciones que oscilan entre 5 y
30 mg/m3 tanto en aire exterior como interior, dependiendo
en este último caso de las actividades que se realicen en él.
En ambientes laborales, es usual que la concentración de benceno
se encuentre entre 100-1500 mg/m3.
Todo ello explica su presencia en el organismo tanto de los
trabajadores expuestos profesionalmente, como del público en
general.
Por otro lado, según conclusiones de un estudio
realizado en la República Federal Alemana, la población general
está expuesta a un nivel ambiental promedio de benceno que oscila
entre 23 y 30 mg/m3 (concentración de carga de segundo plano),
por lo que propone un nivel de “intervención” de 25 mg/m3. Los datos disponibles de benceno en aire
en el Centro Nacional de Condiciones de Trabajo del INSHT desde
1995 presentan variaciones entre 1 y 50 mg/m3.
La intoxicación aguda, por inhalación de gran
cantidad de vapores de benceno, es poco común salvo en caso
de accidentes, especialmente desde la reducción en el uso del
benceno asociada a su carácter cancerígeno. En los casos descritos
se produce una afectación del sistema nervioso central, en forma
de excitación, para pasar rápidamente a una fase de depresión,
con cefalea, fatiga, parestesia en las manos y los pies, vértigos
y dificultad para la articulación de las palabras.
La intoxicación crónica produce de modo selectivo
una afectación de la médula ósea, de forma que se altera la
hematopoyesis, admitiéndose la existencia de una relación causal
entre altas exposiciones a benceno y el desarrollo de pancitopenia,
anemia aplásica y leucemia. En consecuencia, el benceno está
clasificado como carcinógeno de primera categoría: “sustancia
que por inhalación, ingestión o penetración cutánea, se sabe
(a partir de datos epidemiológicos), es carcinógena para el
hombre”.
Por ello, lleva asociada la frase de riesgo R
45, puede causar cáncer. También está clasificado como fácilmente
inflamable, R 11, y tóxico, R 48/23/24/25, riesgo de efecto
grave para la salud en caso de exposición prolongada por inhalación,
contacto con la piel e ingestión (R.D. 363/1995). El R.D. 665/1995
sobre protección de la exposición a sustancias cancerígenas
en el trabajo define las sustancias cancerígenas como aquellas
de las que se dispone de elementos suficientes para establecer
la existencia de una relación de causa/efecto entre la exposición
del hombre a tales sustancias y la aparición del cáncer.
El benceno penetra en el organismo principalmente
por inhalación, aunque la absorción cutánea es también posible.
Después de su absorción, el benceno es eliminado
inalterado en la orina (menos del 1%) y en el aire expirado
(10 a 50% según la actividad física y la importancia del tejido
adiposo); el resto es biotransformado. La mayor parte del benceno
absorbido es metabolizado, básicamente en el hígado y la médula
ósea, por oxidación a fenol, quinol y catecol, que se excretan
en la orina en forma de sulfatos y glucuronatos. Como otros
metabolitos, se citan el ácido S-fenilmercaptúrico y los ácidos
transtrans mucónicos. Ver cuadro 1.
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Cuadro
1. Esquema del metabolismo del benceno
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La metabolización y eliminación del benceno es
rápida. La excreción de los metabolitos se completa generalmente
dentro de las 24-48 horas después de una exposición única, lo
que representa una vida media biológica inferior a las 12 horas.
Sin embargo, los tejidos adiposos pueden retener una pequeña
cantidad de benceno durante varios días después del final de
la exposición.
Se hallan expuestos a benceno los trabajadores
de petroquímicas, gasolineras, aparcamientos subterráneos, talleres
mecánicos y los fumadores. Debido a que es un contaminante ambiental
la población en general también padece exposición crónica a
bajas concentraciones, siendo la más afectada la residente en
las zonas de más emisión: cerca de gasolineras y de tanques
de almacenamiento de combustibles y en zonas con mucho tráfico.
La Directiva 97/42/CE, modificación de la 90/394/CEE,
que es la directiva transpuesta en el R.D. 665.1997 sobre cancerígenos,
establece un valor límite de exposición profesional (límite
de la media ponderada de la concentración en el aire dentro
de la zona de trabajo durante 8 horas) de 1 ppm adoptándose
una medida transitoria de 3 ppm hasta el año 2000. Además cuando
se evalúe el riesgo, habrá que tener en cuenta las demás vías
de exposición como la absorción en la piel o a través de ella.
La American Conference of Governmental Industrial
Hygienists (ACGIH, USA, 1998) tiene fijado un valor promedio
máximo permisible en aire para 8h/día y 40 h/semana (TLVTWA)
de 0,5 ppm (1,6 mg/m3); un valor para exposiciones
de corta duración (TLVSTEL) de 2,5 ppm (8 mg/m3),
y un índice biológico de exposición (BEI) de 25 mg/g de creatinina
de ácido S-fenilmercaptúrico (SPMA) en orina al final del turno.
Asimismo, lo clasifica como una substancia con un elevado poder
de penetración a través de la piel.
Índices de exposición biológica propuestos anteriormente
han sido descartados por perder su significación al fijarse
valores límites ambientales más bajos, como ocurre con la determinación
de fenol en orina. Por otro lado, marcadores como la concentración
de benceno inalterado en aire exhalado y en orina van ganando
terreno, aunque no existen por el momento valores de referencia
establecidos de una manera formal. Estos procedimientos se basan
en mejoras analíticas instrumentales que permiten la determinación
de concentraciones muy bajas de benceno, ya que, como se ha
comentado antes, la fracción no metabolizada del producto es
muy pequeña.
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Control ambiental de la exposición
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Existen varios procedimientos descritos para
la toma de muestras y análisis de benceno en aire que se resumen
a continuación. Su captación puede llevarse a cabo mediante
toma de muestras dinámica (tubo de carbón activo y bomba de
aspiración) o bien utilizando muestreadores pasivos. El análisis
se realiza en ambos casos por Cromatografía de Gases con detector
F.I.D. ó P.I.D.
Método MTA/MA030/A92