La literatura internacional se refiere con el término de mobbing
a ciertas situaciones de hostigamiento psicológico en el trabajo
que se manifiestan en forma de conflictos interpersonales. La presente
NTP identifica el concepto y sus características, su génesis,
manifestaciones y evolución. Se hace hincapié en la
importancia de sus consecuencias y en la necesidad de identificarlo
a tiempo y de darle solución en sus fases más tempranas.
Una organización de trabajo implica la reunión de un
grupo de personas, más o menos grande, con un fin común,
lo que la convierte en una organización social. En las organizaciones
de trabajo suelen estar contempladas las relaciones que deben establecerse
entre los distintos individuos y grupos para la realización
de la tarea encomendada. Sin embargo, la existencia de otros tipos
de relaciones, distintas de las meramente productivas, entre los
distintos individuos de una empresa, así como el desarrollo
formal de todas las relaciones en general, es algo que no suele
merecer atención al no ser aspectos directamente relacionados
con la realización del trabajo.
Como consecuencia, es posible que se de un funcionamiento anormal
de la organización social, lo que puede traducirse en consecuencias
bastante más amplias que simples discusiones o problemas
personales. Distintos estudios han puesto de manifiesto que la existencia
de problemas en estos ámbitos está relacionada con
la aparición de ciertas disfunciones que repercutirán
tanto sobre los trabajadores (mal clima laboral, insatisfacción
en el trabajo, desmotivación,...) como sobre el funcionamiento
de la empresa (absentismo, abandonos del trabajo, incremento de
la accidentabilidad, disminución de la cantidad y la calidad
del trabajo,...).
Un conjunto de problemas originados a partir de las relaciones
que se establecen entre los trabajadores de una organización
de trabajo han sido conceptualizados con la denominación
de mobbing. Este concepto hace referencia a situaciones de hostigamiento
psicológico que se da entre los miembros de una organización
de trabajo, aunque al ser este tipo de problemas propios de las
organizaciones sociales, pueden producirse en otros ámbitos
distintos del laboral (familiar, escolar, vecindario, etc.).
Se ha constatado la existencia en las empresas de trabajadores sometidos
a un hostigamiento psicológico tal, que presentan síntomas
psicosomáticos y reacciones anormales hacia el trabajo y
el ambiente laboral. Muchas de estas manifestaciones se ajustan
a la definición de mobbing, término empleado en la
literatura psicológica internacional para describir una situación
en la que una persona o un grupo de personas ejercen una violencia
psicológica extrema (en una o más de las 45 formas
o comportamientos descritos por el Leymann Inventory of Psychological
Terrorization, LIPT), de forma sistemática (al menos, una
vez por semana), durante un tiempo prolongado (más de 6 meses),
sobre otra persona en el lugar de trabajo, según definición
de H. Leymann. En castellano, se podría traducir dicho término
como “psicoterror laboral” u “hostigamiento psicológico
en el trabajo”.
De la definición anterior se deduce la existencia de dos partes
enfrentadas entre las que se puede diferenciar, por una parte, a los
“hostigadores” con comportamientos y actitudes hostiles, activas,
dominadoras y, por otra, al agredido con actitudes y comportamientos
de tipo reactivo o inhibitorio. La expresión de las situaciones
de hostigamiento psicológico hacia un individuo se manifiesta
de muy diversas maneras, a través de distintas actitudes y comportamientos.
Leyman distingue 45 comportamientos hostiles que pueden ser de distinta
naturaleza:
Acciones contra la reputación o la dignidad personal del afectado;
por medio de la realización de comentarios injuriosos contra
su persona, ridiculizándolo o riéndose públicamente
de él, de su aspecto físico, de sus gestos, de su voz,
de sus convicciones personales o religiosas, de su estilo de vida, etc...
Uno de estos comportamientos, de gran incidencia y objeto de diversos
estudios, sentencias judiciales, etc. es el acoso sexual. Se pueden
dar también diversas acciones contra la reputación del
afectado como trabajador.
Acciones contra el ejercicio de su trabajo, encomendándole trabajo
en exceso o difícil de realizar cuando no innecesario, monótono
o repetitivo, o incluso trabajos para los que el individuo no está
cualificado, o que requieren una cualificación menor que la poseída
por la víctima (shunting); o, por otra parte, privándole
de la realización de cualquier tipo de trabajo; enfrentándole
a situaciones de conflicto de rol (negándole u ocultándole
los medios para realizar su trabajo, solicitándole demandas contradictorias
o excluyentes, obligándole a realizar tareas en contra de sus
convicciones morales, etc.).
Muchas de las acciones comprenden una manipulación de la comunicación
o de la información con la persona afectada que incluyen una
amplia variedad de situaciones; manteniendo al afectado en una situación
de ambigüedad de rol (no informándole sobre distintos aspectos
de su trabajo, como sus funciones y responsabilidades, los métodos
de trabajo a realizar, la cantidad y la calidad del trabajo a realizar,
etc., manteniéndole en una situación de incertidumbre);
haciendo un uso hostil de la comunicación tanto explícitamente
(amenazándole, criticándole o reprendiéndole acerca
de temas tanto laborales como referentes a su vida privada) como implícitamente
(no dirigiéndole la palabra, no haciendo caso a sus opiniones,
ignorando su presencia,...); utilizando selectivamente la comunicación
(para reprender o amonestar y nunca para felicitar, acentuando la importancia
de sus errores, minimizando la importancia de sus logros,...).
Otras acciones muestran la característica de que son situaciones
de inequidad mediante el establecimiento de diferencias de trato, o
mediante la distribución no equitativa del trabajo, o desigualdades
remunerativas, etc.
Parece que es habitual que un individuo que padece esta situación
de mobbing sea objeto, al mismo tiempo, de varios de los tipos de hostigamiento
descritos por parte de su/s hostigador/es. El Cuadro 1 presenta una
relación de conductas de hostigamiento.
Por otra parte, hay que poner de manifiesto que las acciones hostiles
de las que se habla, se producen usualmente en algunas organizaciones
de trabajo, si bien no suelen responder a las especificaciones (acciones
sistemáticas, frecuencia y duración determinada, focalización
sobre una persona,...) que las encajarían dentro de la conceptualización
de mobbing.
Cuadro 1. Algunas conductas
concretas de mobbing clasificadas por factores (Zapf, Knorz y Kulla,
1996)
ATAQUES A LA VÍCTIMA CON MEDIDAS ORGANIZACIONALES
- El superior restringe a la persona las posibilidades de hablar
- Cambiar la ubicación de una persona separándole
de sus compañeros
- Prohibir a los compañeros que hablen a una persona
determinada
- Obligar a alguien a ejecutar tareas en contra de su conciencia
- Juzgar el desempeño de una persona de manera ofensiva
- Cuestionar las decisiones de una persona
- No asignar tareas a una persona
- Asignar tareas sin sentido
- Asignar a una persona tareas muy por debajo de sus capacidades
- Asignar tareas degradantes
ATAQUES A LAS RELACIONES SOCIALES DE LA VÍCTIMA CON
AISLAMIENTO SOCIAL
- Restringir a los compañeros la posibilidad de hablar
con una persona
- Rehusar la comunicación con una persona a través
de miradas y gestos
- Rehusar la comunicación con una persona a través
de no comunicarse directamente con ella
- No dirigir la palabra a una persona
- Tratar a una persona como si no existiera
ATAQUES A LA VIDA PRIVADA DE LA VÍCTIMA
- Críticas permanentes a la vida privada de una persona
- Terror telefónico
- Hacer parecer estúpida a una persona
- Dar a entender que una persona tiene problemas psicológicos
- Mofarse de las discapacidades de una persona
- Imitar los gestos, voces... de una persona
- Mofarse de la vida privada de una persona
VIOLENCIA FÍSICA
- Ofertas sexuales, violencia sexual
- Amenazas de violencia física
- Uso de violencia menor
- Maltrato físico
ATAQUES A LAS ACTITUDES DE LA VÍCTIMA
- Ataques a las actitudes y creencias políticas
- Ataques a las actitudes y creencias religiosas
- Mofarse de la nacionalidad de la víctima
AGRESIONES VERBALES
- Gritar o insultar
- Críticas permanentes del trabajo de la persona
- Amenazas verbales
- RUMORES
- Hablar mal de la persona a su espalda
- Difusión de rumores
|
El mobbing podría considerarse como una forma característica
de estrés laboral, que presenta la particularidad de que no ocurre
exclusivamente por causas directamente relacionadas con el desempeño
del trabajo o con su organización, sino que tiene su origen en
las relaciones interpersonales que se establecen en cualquier empresa
entre los distintos individuos.
Una característica de la situación es la de ser un conflicto
asimétrico entre las dos partes, donde la parte hostigadora tiene
más recursos, apoyos o una posición superior a la del
trabajador hostigado. En esta dinámica, el presunto agresor o
agresores se valen, normalmente, de algún argumento o estatuto
de poder como pueden ser la fuerza física, la antigüedad,
la fuerza del grupo, la popularidad en el grupo o el nivel jerárquico
para llevar a cabo estos comportamientos hostigadores.
El contenido y significación de muchos de esos comportamientos
y actitudes descritos resulta de muy difícil objetivación.
Esto es así, porque en esta problemática aparecen implicadas
por un lado, las intenciones de los presuntos agresores y, por otro,
la atribución que, de esas intenciones, realiza el trabajador
afectado. No obstante, y a efectos de los problemas que se pueden originar,
el objeto de análisis lo constituye la realidad psicológica
del trabajador afectado.
Una de las particularidades de este tipo de procesos es que el afectado
perciba que sus hostigadores tienen la intención explícita
de causarle daño o mal, lo que convierte a la situación
en especialmente estresante. Además, el individuo interpreta
las situaciones como una gran amenaza a su integridad, pues contraría
algunas de sus expectativas (como la de recibir un trato equitativo)
y atenta contra sus necesidades básicas como la necesidad de
afiliación (necesidad de estar asociado y de tener relaciones
afectuosas con otras personas) y de estatus (necesidad de una relación
con los otros, establecida y respetada).
Por otra parte, en estas ocasiones el individuo no sabe cómo
afrontar estas situaciones para modificar su entorno social, ni sabe
cómo controlar las reacciones emocionales que le produce dicho
proceso. El fracaso en el afrontamiento de las situaciones y en el control
de la ansiedad desencadena una patología propia del estrés,
que se va cronificando y agravando progresivamente.
El origen o el por qué del problema puede ser muy diverso. Las
hipótesis apuntan a motivos de distinta índole que van desde
fuertes desencuentros, diferencias o conflictos de cualquier naturaleza
entre hostigadores y hostigado, hasta que este tipo de comportamientos
constituyan una especie de “distracción” para los hostigadores.
Pero básicamente, el substrato que favorece la aparición
de este tipo de conductas se encuentra ligado a dos aspectos: la organización
del trabajo y la gestión de los conflictos por parte de los superiores.
Respecto al primero, los estudios empíricos han mostrado una
importante relación entre una organización pobre del trabajo
y la aparición de conductas de mobbing. Así, estas conductas
se ven favorecidas en organizaciones con un método de trabajo
y producción con una organización extremadamente pobre,
con ausencia de interés y apoyo por parte de los superiores,
con ausencia de relación con éstos, con la existencia
de múltiples jerarquías, con cargas excesivas de trabajo
debido a escasez de la plantilla o mala distribución de la misma,
con una deficiente organización diaria del trabajo, con la existencia
de líderes espontáneos no oficiales, con un trabajo con
bajo contenido, con conflictos de rol, con flujos pobres de información,
con estilos de dirección autoritarios, etc.
Desde el punto de vista de la gestión del conflicto por parte
de los superiores, hay dos posiciones que pueden adoptar los superiores
que ayudan a incrementar la escala del conflicto: de un lado, la negación
del mismo y, del otro, la implicación y participación
activa en el conflicto con el fin de contribuir a la estigmatización
de la persona hostigada.
Aunque ciertas características personales pueden estar implicadas
en la posibilidad de estar sometido a este tipo de situaciones, en principio,
cualquiera puede verse afectado por este problema. De hecho, es posible
que alguna vez en la vida cualquier persona puede encontrarse en esta
situación. No obstante, la reacción del hostigado ante
este tipo de problemas sí que puede variar en función
de sus características personales. La forma en que se evalúa
y, sobre todo, la forma en la que se enfrenta a la situación
una persona está muy relacionada tanto con la solución
efectiva del problema como con el nivel o la magnitud de consecuencias
que desarrolla el afectado. Así, la adopción de conductas
de afrontamiento activo, tendentes a la solución del problema
o medidas tendentes a controlar las reacciones emocionales que le provoca
ese problema serán más efectivas en este sentido que la
adopción de conductas activas mal dirigidas (que pueden seguir
alimentando el problema) o de conductas de tipo evitativo como la inhibición
conductual o los comportamientos sustitutivos de tipo compensatorio.
Al constituir un problema que se da a lo largo del tiempo es posible
encontrar distintas etapas (ver cuadro 2) en su evolución. Se
han descrito cuatro fases en el desarrollo de este problema en el ámbito
laboral:
Cuadro 2. Frases de desarrollo
del problema
FASE DE CONFLICTO

FASE DE «MOBBING»
FASE DE INTERVENCIÓN DESDE LA EMPRESA
FASE DE MARGINACIÓN O DE EXCLUSIÓN
DE LA VIDA LABORAL
|
1ª fase, o fase de conflicto
En cualquier organización laboral, la existencia de conflictos
resulta algo esperable, bien por motivos de organización del
trabajo (en una empresa se encuentran personas y grupos cuyos objetivos
e intereses están frecuentemente enfrentados), o bien por problemas
interpersonales (los comportamientos, actitudes, formas de relación,
estilos de vida,... de los trabajadores pueden ser de muy diversa índole
y pueden originar roces). Si bien los conflictos son un acontecimiento
común en la vida de relación, gran parte de ellos se resuelven
de forma más o menos satisfactoria; bien por la resolución
definitiva del conflicto, por el cambio de las circunstancias que lo
provocaban, o porque vayan remitiendo con el tiempo. Sin embargo, también
es posible que alguno de esos problemas se haga crónico, dando
paso a la segunda fase.
2ª fase, o fase de mobbing o de estigmatización
Comienza con la adopción, por una de las partes en conflicto,
de las distintas modalidades de comportamiento hostigador descritas
anteriormente sobre el objeto del mobbing (con la frecuencia y tiempo
requeridos como criterio de definición). Lo que al comienzo tal
vez fuera un conflicto entre dos personas, puede llegar a ser un conflicto
de muchas personas contra una, con la adopción de comportamientos
hostigadores grupales. Independientemente de que actúen el complejo
de culpa o la más absoluta carencia de escrúpulos, la
víctima comienza a resultar una amenaza, o un incordio para la
persona o grupo de personas que le somete a tan indeseables experiencias.
La prolongación de esta fase es debida a actitudes de evitación
o de negación de la realidad por parte del trabajador, otros
compañeros no participantes, sindicatos, e incluso la dirección.
La indefensión, la inhibición del afectado a la hora de
denunciar estos hechos, la dificultad probatoria y las carencias del
sistema judicial, permiten la prolongación en el tiempo de esta
fase que, según los estudios de Leymann en Suecia, tiene una
duración de 1.3 años por término medio, antes de
pasar a la tercera fase.
3ª fase, o fase de intervención desde la empresa
En esta fase y dependiendo del lugar, legislación y estilo
de dirección de la empresa, se tomarán una serie de medidas,
desde algún escalón jerárquico superior (el departamento
de personal, el servicio médico o la dirección de la empresa),
encaminadas a la resolución positiva del conflicto (cambio de
puesto, fomento del diálogo entre los implicados, etc.), o, más
habitualmente, medidas tendentes a desembarazarse del supuesto origen
o centro del conflicto, contribuyendo así, a la mayor culpabilización
y sufrimiento del afectado. Estas medidas van desde las bajas médicas
sucesivas, que conllevan el alargamiento o el aplazamiento del conflicto,
hasta el despido del trabajador afectado o la pensión por invalidez
permanente. De adoptarse medidas de esta naturaleza, el resultado es
la cuarta fase del proceso.
4ª fase, o fase de marginación o exclusión de
la vida laboral
En este periodo el trabajador compatibiliza su trabajo con largas
temporadas de baja, o queda excluido definitivamente del mundo laboral
con una pensión de incapacidad, contribuyendo a las cargas económicas
y sociales del Estado (con unas magnitudes nada desdeñables,
si atendemos a los datos que sobre el impacto económico en Suecia
presenta Leymann). En esta situación, la persona subsiste con
diversas patologías consecuencia de su anterior o anteriores
experiencias de psicoterror y se pueden deducir las consecuencias físicas,
psíquicas y sociales que para el afectado tiene este fenómeno.
Obviamente, el desarrollo de todas estas fases implica la no resolución
del problema en ninguna de ellas.
Las consecuencias del mobbing pueden ser de distinta naturaleza y afectar
a varios ámbitos (ver cuadro 3). Son muy próximas a la
patología originada por el estrés, pero con una especial
incidencia de la patología de tipo social:
Cuadro 3. Tipo de consecuencias
del mobbing
| PARA EL TRABAJADOR AFECTADO
PARA LA ORGANIZACIÓN DE TRABAJO
PARA EL NÚCLEO FAMILIAR Y SOCIAL
PARA LA COMUNIDAD
|
Para el trabajador afectado
A nivel psíquico. La sintomatología puede ser muy
diversa. El eje principal de las consecuencias que sufre el sujeto afectado
sería la ansiedad: la presencia de un miedo acentuado y continuo,
de un sentimiento de amenaza. La ansiedad que manifiestan estos sujetos
en su tiempo de trabajo, puede generalizarse a otras situaciones. Pueden
darse también otros trastornos emocionales como sentimientos
de fracaso, impotencia y frustración, baja autoestima o apatía.
Pueden verse afectados por distintos tipos de distorsiones cognitivas
o mostrar problemas a la hora de concentrarse y dirigir la atención
(los diagnósticos médicos compatibles son síndrome
de estrés postraumático y síndrome de ansiedad
generalizada). Este tipo de problema puede dar lugar a que el trabajador
afectado, con el objeto de disminuir la ansiedad, desarrolle comportamientos
sustitutivos tales como drogodependencias y otros tipos de adicciones,
que además de constituir comportamientos patológicos en
sí mismos, están en el origen de otras patologías.
La excesiva duración o magnitud de la situación de mobbing
puede dar lugar a patologías más graves o a agravar problemas
preexistentes. Así, es posible encontrar cuadros depresivos graves,
con individuos con transtornos paranoides e, incluso, con suicidas.
A nivel físico, podemos encontrarnos con diversas manifestaciones
de patología psicosomática: desde dolores y transtornos
funcionales hasta transtornos orgánicos.
A nivel social, es posible que estos individuos lleguen a ser muy susceptibles
e hipersensibles a la crítica, con actitudes de desconfianza
y con conductas de aislamiento, evitación, retraimiento o, por
otra parte, de agresividad u hostilidad y con otras manifestaciones
de inadaptación social. Son comunes sentimientos de ira y rencor,
y deseos de venganza contra el/los agresor/es.
En general, puede decirse que la salud social del individuo se encuentra
profundamente afectada pues este problema puede distorsionar las interacciones
que tiene con otras personas e interferir en la vida normal y productiva
del individuo. La salud del individuo se verá más afectada
cuanto menores apoyos efectivos encuentre (personas que le provean de
afecto, comprensión consejo, ayuda,..) tanto en el ámbito
laboral como en el extralaboral.
Desde el punto de vista laboral posiblemente resultarán individuos
desmotivados e insatisfechos que encontrarán el trabajo como
un ambiente hostil asociado al sufrimiento y que no tendrán un
óptimo rendimiento. La conducta lógica de un trabajador
sometido a una situación de mobbing sería el abandono
de la organización, sin embargo, en muchos casos éste
no se produce debido, de un lado, a la difícil situación
del empleo en la economía actual y, de otro lado, a que, a medida
que el trabajador se va haciendo mayor, ve disminuida su capacidad para
encontrar nuevos empleos.
Para la organización de trabajo
Sobre el rendimiento: Es un hecho cierto que tener trabajadores
con este tipo de problemas afecta al desarrollo del trabajo, pues al
distorsionar la comunicación y la colaboración entre trabajadores,
interfiere en las relaciones que los trabajadores deben establecer para
la ejecución de las tareas. Así, se producirá una
disminución de la cantidad y calidad del trabajo desarrollado
por la persona afectada, el entorpecimiento o la imposibilidad del trabajo
en grupo, problemas en los circuitos de información y comunicación,
etc. Por otra parte, se producirá un aumento del absentismo (justificado
o no) de la persona afectada. Es posible también que se produzcan
pérdidas en la fuerza de trabajo ya que previsiblemente, el trabajador
intentará cambiar de trabajo.
Sobre el clima social: Distintos conceptos (como la cohesión,
la colaboración, la cooperación, la calidad de las relaciones
interpersonales,...) que señalan el clima social en una organización
de trabajo se verán afectados ante la existencia de problemas
de este tipo.
Sobre la accidentabilidad: Algunos estudios relacionan la calidad del
clima laboral con la posibilidad de que se incremente la accidentabilidad
(accidentes por negligencias o descuidos, accidentes voluntarios,..).
Para el núcleo familiar y social
El entorno social del afectado padecerá las consecuencias
de tener una persona cercana amargada, desmotivada, sin expectativas
ni ganas de trabajar, y que padecerá posiblemente algún
tipo de trastorno psiquiátrico, con o sin adicción a drogas.
Para la comunidad
Según los estudios de Leymann sobre el impacto económico
de este tipo de problema para la comunidad, no hay que menospreciar
las consecuencias que a este nivel se producen: la pérdida de
fuerza de trabajo, costes de asistencia a enfermedades, costes de las
pensiones de invalidez, etc.
A la hora de evaluar este problema puede valorarse su prevalencia;
es decir, cuántos trabajadores de una organización de
trabajo se ve afectado por una o varias de las situaciones descritas,
en la duración y frecuencia especificadas.
También se pueden valorar el tipo y magnitud de las consecuencias
que está experimentando y la relación de estas consecuencias
con las situaciones de mobbing.
Algunos estudios se encargan de destacar la incidencia de este problema
y/o su magnitud, para lo cual se han diseñado herramientas específicas
estandarizadas como el L.I.P.T. (Leymann Inventory of Psychological
Terrorization, 1990). Otros instrumentos miden las consecuencias derivadas
de este tipo de procesos. Dado que el tipo de situaciones descritas
originan estrés, los instrumentos utilizados para evaluar algunas
de las consecuencias derivadas del mobbing son diversos cuestionarios
específicos destinados a evaluar sintomatología psicosomática
generada por procesos estresantes, como el Test de Salud Total (T.S.T.
de T. S. Langner, 1962, NTP 421/1996) o el Cuestionario General de Salud
(G.H.Q. de D. Goldberg, 1972)
En un estudio realizado por el autor de esta NTP, López et al,
a finales de 1994, por medio de la aplicación de un cuestionario
elaborado para el efecto, sobre 95 personas que llevan a cabo tareas
administrativas, algunas consecuencias que se describieron ante situaciones
de mobbing fueron situaciones de sumisión/aceptación,
con pérdida de autoestima, ira, sentimientos de venganza y actitudes
apáticas. Es decir, fundamentalmente de tipo personal. Curiosamente,
algunos casos no relacionaban su sintomatología psíquica
y psicosomática con la vivencia de la situación de mobbing
lo que hace pensar en que puede existir cierta dificultad para que los
afectados expresen su situación real o puedan llegar a describirla
fielmente, de forma escrita. No obstante, la aplicación de cuestionarios,
aunque puede que no resulten el medio más adecuado para evaluar
todos los extremos de esta problemática, puede constituir un
medio para poner de manifiesto las dimensiones de este tipo de problemática,
o servir como pruebas de screening.
Ante este tipo de problema, el trabajador afectado siente con mayor
intensidad, tal vez más que ante otro tipo de problemas, la necesidad
de buscar apoyo social. El tratamiento de este tipo de problemática
en el ámbito laboral suele recaer sobre algún compañero
del afectado o sobre el médico de empresa, que debe realizar
tareas de confesor, asesor o psicólogo, procurándole apoyo
social (sobre todo, de carácter evaluativo y emocional) al afectado
o facilitándole medicaciones (tranquilizantes, antidepresivos,..).
No obstante, el grueso de este problema suele recaer en ámbitos
extralaborales donde generalmente suele tratarse la mayor parte del
problema.
Resulta utópico pensar que una organización, por compleja
y bien organizada que esté, haya previsto y solucionado todas
las posibles fuentes de conflictos de todo tipo que se pueden dar. Un
paso previo para que una empresa se enfrente con éxito a la resolución
de conflictos es el considerar que éstos son una circunstancia
normal y no excepcional en una organización.
Existen distintos medios más o menos adecuados para evitar,
prevenir y resolver problemas a nivel laboral, y la falta de existencia
de una sistematización adecuada de estos medios puede llevar
a consecuencias de magnitud similar a las del fenómeno que aquí
se trata.
Sería conveniente la planificación y el diseño
de las relaciones sociales en la empresa, aún teniendo en cuenta
que es un ámbito con un gran margen de indeterminación.
Este diseño tiene que atender no solamente a los circuitos de
relaciones dependientes del trabajo sino a las relaciones interpersonales
independientes del trabajo. Así, medios como el entrenamiento
de los trabajadores en relaciones interpersonales o los sistemas de
regulación de conflictos tienen que estar dirigidos a todas las
dimensiones sociales posibles en una empresa. Otro de los medios consiste
en articular sistemas de presentación, acogida e integración
de las personas recién incorporadas, sin olvidar la consideración
de la cultura de la empresa en la selección de personal.
Para intervenir en la problemática descrita, otro medio lo constituyen
los servicios internos de psicología. El contar dentro de la
empresa con un servicio permanente de asistencia a los trabajadores
desempeñado por profesionales de la psicología puede resultar
adecuado. Este tipo de servicio podría desarrollar tareas tales
como el tratamiento de problemas de carácter personal y apoyo
psicológico a los trabajadores, así como el desarrollo
de acciones preventivas para evitar la aparición de problemática
psicosocial. El carácter interno y permanente de estos servicios
permite un mayor conocimiento y especificación del origen de
las problemáticas, la realización de intervenciones continuadas
y personalizadas sobre los trabajadores y el seguimiento de las evoluciones
de los mismos.
La prevención debería atender a las deficiencias del
diseño del trabajo (proporcionar un trabajo con bajo nivel de
estrés, alto control del trabajo, alta capacidad de decisión,
suficiente autonomía temporal,...), al comportamiento de los
líderes (deberían desarrollar habilidades para reconocer
conflictos y manejarlos adecuadamente, conocer los síntomas del
mobbing para su reconocimiento temprano), y a la protección de
la posición social de la persona (desarrollando reglas claras,
explícitas, escritas y públicas sobre resolución
de conflictos personales, que garantice el derecho a la queja y el anonimato
y que prevea sistemas de mediación y/o arbitraje).
Esta conceptualización de todas las situaciones de hostigamiento
psicológico en el trabajo constituye un acierto, pues facilita
un ordenamiento útil de una serie de hechos o situaciones. Por
una parte, agrupan distintas disfunciones que a nivel social se dan
en la empresa y que, aunque en su origen, no están relacionadas
con el desempeño del trabajo, pueden afectar de una manera importante
al desarrollo del mismo. Además, dicha conceptualización
resulta útil para la investigación sobre este tema. Con
la mejora de las condiciones de trabajo, sobre todo en el sector terciario,
es de esperar que los problemas más importantes que afecten a
la salud laboral sean los debidos a la organización del trabajo
y, más concretamente, a motivos psicosociales. Por ello, la implicación
de todos los estamentos de la empresa en el estudio y la prevención
de este tipo de fenómenos, como el psicoterror, será fundamental
si se pretende continuar con la mejora de las condiciones de trabajo
y salud.
No obstante todo lo anterior, consideramos que es necesaria una mayor
profundización en el tema tanto de cara al desarrollo de instrumentos
para su medida y para su estudio, como para el desarrollo de estrategias
de control adecuadas.
En España, se pueden encontrar estudios específicos sobre
este problema a nivel laboral, en lo relacionado con alguna de las situaciones
descritas como el acoso sexual. En general, en estos estudios no se
establece esta conceptualización, con sus especificaciones y
consecuencias derivadas. Tampoco se encuentra bibliografía en
nuestro país que destaque las magnitudes de este problema que
tanto por sus costes personales como por sus costes económicos,
debería merecer la atención de las organizaciones de trabajo.
Son necesarios el estudio y consideración de este problema como
algo controlable, o que por lo menos se debe intentar controlar, y la
superación de puntos de vista denotados por expresiones como
“la vida es así”, “lo que tiene que hacer es espabilar”
o el esperar a que el problema remita con el tiempo, con las consecuencias
aquí comentadas.
Bibliografía
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On the Relationship between Mobbing factors, and Job Content, Social
Work Environment, and Health Outcomes
European Journal of Work and Organizational Psychology, 1996, 5 (2).
Redactores:
Félix Martín Daza
Ldo. en Psicología
Jesús Pérez Bilbao
Ldo. en Psicología
CENTRO NACIONAL DE CONDICIONES
DE TRABAJO
Juan Antonio López García-Silva
Ldo. Medicina. Esp. Medicina del trabajo
GERENCIA INFORMÁTICA
DE LA SEGURIDAD SOCIAL MADRID