Herbicidas selectivos o destructores de la maleza de tipo hormonal,
que actúan imitando la acción de las auxinas (hormonas
de crecimiento de las plantas). Los agentes más comúnmente
usados son:
2,4-ácido diclorfenoxiacético (2,4-D)
2,4,5-ácido triclorfenoxiacético (2,4,5-T)
2-metil-4-ácido clorofenoxipropionico (MCPP)
Algunas preparaciones contienen una mezcla de ellos y/o otros herbicidas.
A pesar de su amplia utilización, los casos mortales o de toxicidad
grave son escasos y casi siempre debidos a ingestas con intencionalidad
suicida.
La notoriedad de estos herbicidas se debe, en parte, a la dioxina (2,3,7,9-tetra-clorodibenzo-dioxina
ó 2,3,7,9-TCDD), un producto intermedio en su elaboración
que es un potente agente teratogénico en animales. Importantes
exposiciones a este tóxico se produjeron con el uso del "agente
naranja" en la guerra del Vietnam y en la contaminación
ambiental accidental de 1974 en Seveso (Italia).
La exposición crónica en trabajadores de la industria
de producción de estos herbicidas puede ser la responsable de
múltiples lesiones orgánicas descritas en estos colectivos:
dermatológicas, metabólicas, neurológicas y psiquiátricas.
La experimentación en animales ha mostrado que el 2,4-D tiene
un limitado poder carcinogenético (astrocitoma en ratas macho
a dosis elevadas y sarcoma de partes blandas).
Estudios casos-control en USA, han encontrado asociaciones entre el
uso frecuente del 2,4-D y linfoma no Hokgkin.
No tenemos datos fiables sobre la incidencia de esta intoxicación
en España. A escala mundial, los casos graves tienen intencionalidad
suicida y se producen generalmente en el medio rural.
La fisiopatología de la toxicidad en humanos no es
bien conocida, aunque se la relaciona con un desacoplamiento de la fosforilación
oxidativa y con otros efectos tóxicos directos sobre los músculos
esqueléticos y nervios periféricos
Absorción.
En general es elevada cuando son ingeridos por vía oral.
La absorción cutánea es mínima.
Pico plasmático.
2,4-D: Se produce entre las 4 y 12 horas
Volumen de distribución.
2,4-D: 0.1 a 0.3 l/Kg.
2,4,5-T: 6,1 l/kg
Metabolismo y excreción.
2,4-D:el 80% de la dosis absorbida se elimina sin cambios por orina.
El resto en forma de ácidos débiles conjugados.
2,4,5-T: el 100% de la dosis absorbida se elimina sin cambios por la
orina.
Semivida plasmática.
2,4-D: de 18 a 40 horas variando ampliamente según el pH
de la orina.
2,4,5-T: entre 11 y 23 horas
En voluntarios sanos, dosis orales de 5 mg/kg no producen efectos adversos.
DL50: 300-700 mg/kg. Se recomienda tratar intensamente a los pacientes
con concentraciones plasmáticas superiores o iguales a 0.5 g/l.
Provocan un cuadro de irritación del piel y aparato respiratorio
leve o moderado. Las manifestaciones sistémicas se caracterizan
por:
Nauseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea.
Ulceraciones en boca y faringe.
La afectación del SNC es también habitual y se caracteriza
por obnubilación, coma y/o convulsiones.
En ocasiones se encuentran manifestaciones clínicas compatibles
con el golpe de calor. La intensidad varía desde leve a moderada,
con fiebre, sudoración e hiperventilación .
La afectación muscular se presenta con debilidad (miotonía)
y rabdomiolisis que puede ocasionar, en los casos graves, hipocalcemia
e hiperfosfatemia, así como fracaso renal debido a la mioglobinuria
.
Los casos mortales comunicados son pocos y en ellos la causa es multifactorial.
Tras amplias exposiciones dérmicas de 2,4-D se han descrito cuadros
de neuropatía periférica en el transcurso de unos pocos
días.
Antecedentes de ingesta del producto, acompañado de signos y
síntomas compatibles (causticación en orofaringe y cuadro
de miotonía con manifestaciones de gastroenteritis tras la exposición
a un herbicida).
La concentración plasmática y en tejidos corporales puede
ser determinada por cromatografia líquida de alta presión
o por electroforesis capilar, pero estos métodos no están
disponibles en la mayoría de los laboratorios.
Son signos de mal pronóstico, por lo general, los siguientes:
coma profundo (3-4 puntos en la escala de Glasgow)
acidosis metabólica severa
signos de miocardiotoxicidad
concentraciones en plasma superiores o iguales a 0.5 g/l.
Se han descrito casos mortales en los que el coma no estuvo presente
durante la evolución, por lo que su ausencia no siempre puede
ser interpretada como un signo de buen pronóstico.
Medidas de soporte.
Cualquier medida necesaria de apoyo a las funciones vitales (neurológica,
respiratoria o circulatoria), además de enfriamiento externo
para tratar la hipertermia y fluidoterapia para mantener una diuresis
abundante.
En la intoxicación grave hay que realizar diuresis forzada alcalina
que mejora el pronóstico ya que favorece la eliminación
de estos herbicidas y acorta su vida media plasmática, con el
beneficio potencial de proteger del fracaso renal por mioglobinuria.
Disminución de la absorción digestiva.
Durante las primeras horas son útiles el lavado gástrico
y el empleo de carbón activado y catárticos.
Aumento de la eliminación.
Las técnicas de depuración artificial o extrarrenal (hemodiálisis
y hemoperfusión con resina), han demostrado ser útiles
en la intoxicación aguda grave por 2,4-D, debido al bajo volumen
de distribución de este herbicida.