El PET, cuyo nombre técnico es Polietileno Tereftalato, fue patentado como
un polímero para fibra por J. R. Whinfield y J. T. Dickinson en 1941. Catorce
años más tarde, en 1951 comenzó la producción comercial de fibra de poliéster.
Desde entonces hasta hoy en día, la fabricación de PET ha presentado un continuo
desarrollo tecnológico, logrando un alto nivel de calidad y una diversificación
en sus empleos.
A partir de 1976 se emplea en la fabricación de envases ligeros, transparentes
y resistentes, principalmente para bebidas, los cuales, al principio eran
botellas gruesas y rígidas, pero hoy en día, sin perder sus excelentes propiedades
como envase, son mucho más ligeros.
La fórmula química del polietileno tereftalato o politereftalato de etileno,
en resumen, PET, es la siguiente:
[-CO-C6H6-CO-O-CH2-CH2-O-]
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| Envase típico para agua |
El PET es un material caracterizado por su gran ligereza y resistencia mecánica
a la compresión y a las caídas, alto grado de transparencia y brillo, conserva
el sabor y aroma de los alimentos, es una barrera contra los gases, reciclable
100% y con posibilidad de producir envases reutilizables, lo cual ha llevado
a desplazar a otros materiales como por ejemplo, el PVC. Presenta una demanda
creciente en todo el mundo, lo cual se aprecia, por ejemplo, en los 450 millones
de toneladas de PET empleados anualmente en Europa, casi 300 toneladas en
envases.
Su empleo actual es muy diverso; como envase, quizás el uso más conocido,
se emplea en bebidas carbónicas, aceite, aguas minerales, zumos, tés y bebidas
isotónicas, vinos y bebidas alcohólicas, salsas y otros alimentos, detergentes
y productos de limpieza, productos cosméticos, productos químicos, lubricantes
y productos para tratamientos agrícolas. En forma de film, se emplea en contenedores
alimentarios, láminas, audio / video y fotografía, blisters, films "High-Tech",
embalajes especiales, aplicaciones eléctricas y electrónicas. Además, existe
un amplio sector donde este material se emplea en la construcción de diversos
elementos; fibra textil, alfombras, tuberías, perfiles, piezas inyectadas,
construcción, automoción, etc.
El PET, en resumen, es un plástico de alta calidad que se identifica con el
número uno, o las siglas PET, o "PETE" en inglés, rodeado por tres
flechas en el fondo de los envases fabricados con este material, según sistema
de identificación SPI.
La fabricación de estos envases se consigue en un proceso de inyección-estirado-soplado
que parte de la resina de PET.
Esta resina se obtiene a partir de dos materias primas derivadas del petróleo;
etileno y paraxileno, presentándose en forma de pequeños cilindros o chips,
los cuales, una vez secos se funden e inyectan a presión en máquinas de cavidades
múltiples de las que salen las preformas, recipientes similares a tubos de
ensayo pero con rosca para un tapón. Estas son sometidas a un proceso de calentamiento
controlado y gradual y a un moldeado donde son estirados por medio de una
varilla hasta el tamaño definitivo del envase. Por último son "soplados"
inflados con aire a presión limpio hasta que toman la forma del molde.
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| Símbolo identificativo del PET |
Gracias a este proceso, las moléculas se acomodan en forma de red, orientándose
en dos direcciones; longitudinal y paralela al eje del envase, propiedad denominada
biorientación la cual aporta la elevada resistencia mecánica del envase.
El PET es un material que acepta perfectamente su reciclado. En Europa, es
a partir de la aprobación de la Directiva Comunitaria 94/62/CE, que establece
el marco de actuación en el que se han de mover los Estados miembros en lo
que respecta a la política sobre los envases y los residuos de envases que
se generan en sus respectivos territorios, cuando el envase de PET sufre un
auge muy importante en su recuperación.
Hace apenas diez o quince años, existían muy pocos recuperadores de PET, obteniendo
una producción muy pequeña, principalmente a partir del material recuperado
en plantas de reciclaje de RSU.
El reciclado de los envases de PET se consigue por dos métodos; el químico
y el mecánico, a los que hay que sumar la posibilidad de su recuperación energética.
El primer paso para su reciclado es su selección desde los residuos procedentes
de recogida selectiva o recogida común. En el primer caso, el producto recogido
es de mucha mayor calidad; principalmente por una mayor limpieza.
El proceso de recuperación mecánico del PET se divide en dos fases. En la
primera se procede a la identificación y clasificación de botellas, lavado
y separación de etiquetas, triturado, separación de partículas pesadas de
otros materiales como polipropileno, polietileno de alta densidad, etc, lavado
final, secado mecánico y almacenaje de la escama. En la segunda fase, esta
escama de gran pureza se grancea; se seca, se incrementa su viscosidad y se
cristaliza, quedando apta para su transformación en nuevos elementos de PET.
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| Envases domiciliarios |
El reciclado químico se realiza a través de dos procesos metanólisis y la
glicólisis, se llevan a cabo a escala industrial. Básicamente, en ambos, tras
procesos mecánicos de limpieza y lavado, el PET se deshace o depolimeriza;
se separan las moléculas que lo componen para, posteriormente, ser empleadas
de nuevo en la fabricación de PET.
En comparación, el reciclado mecánico es menos costoso, pero obtiene un producto
final de menor calidad para un mercado más reducido con un mayor volumen de
rechazos. Con este método se obtiene PET puro incoloro destinado a bebidas
refrescantes, agua, aceites y vinagres, PET verde puro para bebidas refrescantes
y agua, mientras que el PET multicapa con barrera de color destinado a cervezas,
zumos, etc. así como el PET puro de colores intensos, opacos y negros se obtienen
del reciclado químico. Otro tipo, el PET puro azul ligero, empleado como envase
de aguas, se obtiene a partir de los dos sistemas.
En cualquier caso, no todas las botellas de PET son reciclables, a pesar de
que la tendencia actual de los fabricantes es conseguir envases ligeros, resistentes
mecánicamente, etc. que a la vez sean cómodos y llamativos para el consumidor
sin dificultar posteriormente su reciclado.
Este reciclado se facilita con el empleo de envases de PET transparente, ya
que sin pigmentos tiene mayor valor y mayor variedad de usos en el mercado,
evitando los envases multicapa, así como los recubrimientos de otros materiales,
que reducen la reciclabilidad del PET, aumentando el empleo de tapones de
polipropileno o polietileno de alta densidad y evitando los de aluminio o
PVC que pueden contaminar grandes cantidades de PET, así como la inclusión
de etiquetas fácilmente desprendibles en el proceso de lavado del reciclador,
evitando sistemas de impresión serigráfica que provocan que el PET reciclado
y granulado tenga color, disminuyendo sus posibilidades de uso, mercados y
precio, así como las etiquetas metalizadas o con pigmentos de metales pesados
que contaminan el producto final.
Redacción Ambientum