Referente al mensaje de correo electrónico que llegó aparentemente
desde el Hospital Garrahan , y ante la gran cantidad de consultas que han
llegado al CITIP-INTI, quisiera hacer los siguientes comentarios que quizás
ayuden a clarificar el tema:
a) Las dioxinas son compuestos orgánicos clorados tóxicos
que se producen por ejemplo durante los procesos de incineración de
residuos domiciliarios, y para su formación se necesita: una fuente
orgánica de carbono, una fuente de cloro y altas temperaturas.
b) Los hornos de incineración de última generación,
para el procesado de residuos sólidos urbanos o residuos industriales
o peligrosos, tienen sistemas de recuperación de energía y de
eliminación de dioxinas (a muy altas temperaturas), para minimizar
su impacto sobre el medio ambiente.
c) Respecto de la posible generación de dioxinas por usar recipientes
tipo "tuppers" plásticos para calentar comida en el horno
de microondas, vale recordar que estos recipientes son normalmente de poliolefinas
(por ejemplo polietileno), y no de plásticos clorados que pudieran
contener carbono y cloro en sus macromolécula. Las temperaturas que
se alcanzan en el horno de microondas (100-110°C a 200°C (dependiendo
de si los alimentos son ricos en agua o en azúcares y grasa, respectivamente))
(6), son relativamente bajas comparadas con las del horno convencional (200°C
o superiores) o los hornos de incineración. De lo que se concluye que
el riesgo de generación de dioxinas en esta aplicación no es
significativo.
d) Existen films plásticos extensibles (stretch) que pueden
ser de plásticos clorados o poliolefínicos, y que se usan para
envolver alimentos, en la mayoría de los casos refrigerados. Algunas
personas podrían usarlos para calentar comida envuelta en el horno
de microondas. Valen las mismas consideraciones que en el punto anterior,
respecto de las bajas temperaturas alcanzadas.
e) También hay films plásticos que se usan para envolver
alimentos o bandejas para contenerlos y cocinarlos en horno convencional.
En todos los casos, el consumidor deberá leer atentamente las instrucciones
de uso de los materiales mencionados en (c), (d) y (e), que figuran en el
rótulo, y que son las recomendadas por el fabricante, para utilizarlos
correctamente, ya que algunos plásticos se pueden ablandar o directamente
derretir sobre el alimento (dependiendo de las temperaturas de calentamiento)
o tienen en su composición aditivos con restricciones para el uso con
algunos tipos de alimentos (por ejemplo grasos).
El aumento de temperatura produce un aumento de la migración de componentes
normales del plástico al alimento (quizás se refiere a estos
componentes cuando en el e-mail original se habla de "toxinas" en
las gotas de agua formadas por condensación del vapor, desprendido
en el calentamiento del alimento, en la superficie del plástico) pudiéndose
superar los límites legales establecidos, si el uso final no es el
mismo que el previsto o declarado por el fabricante en el momento de elegir
el plástico y sus aditivos. Así también podría
ocurrir que el laboratorio encargado de realizar los ensayos de verificación
de migración del material plástico, en el proceso de aprobación
previa vigente en Argentina antes de su comercialización, haya usado
las condiciones de ensayo equivalentes a las del uso previsto o declarado,
pero inferiores a las del mal uso real que le dio el usuario.
Además podría ocurrir que el aumento de migración de
componentes por usar el material plástico a una temperatura elevada
no prevista, genere modificaciones de los caracteres sensoriales de los alimentos
con los cuales está en contacto (1), con el consiguiente rechazo por
parte del consumidor.
En todos los casos es importante que el consumidor esté informado,
y ejerciendo ese derecho solicite al vendedor o distribuidor de estos materiales
tanto las instrucciones de uso como la constancia de su aprobación
por la autoridad sanitaria competente (por ejemplo el INAL o el SENASA, entre
otras), si esta información no está contenida en el rótulo.
Todos los materiales plásticos en contacto con alimentos deben ser
aptos sanitariamente (2), cumpliendo en el ámbito del MERCOSUR los
requisitos de la Legislación vigente (3). Si esto ocurre, no existe
riesgo alguno asociado al uso de materiales plásticos para una aplicación
en particular.
Profesionales del CITIP y de otros Centros del Sistema INTI participamos
en las reuniones del Grupo ad-hoc de envases y materiales en contacto con
alimentos, tanto en el país como en el MERCOSUR. En marzo de este año
el CITIP-INTI elevó la propuesta de temas a tratar en el seno del Grupo
a la CONAL (Comisión Nacional de Alimentos), dependiente de la ANMAT,
del Ministerio de Salud de la Nación.
Entre los principales temas que estimamos (por nuestra evaluación
de las necesidades de los consumidores, de los requerimientos de la industria
en los últimos años y de las tendencias tecnológicas
internacionales) se deberá comenzar a tratar en el seno del Grupo ad-hoc
y que figuran en esa propuesta están:
menaje y artículos de uso hogareño y repetitivo, con énfasis
en el rotulado (información al consumidor) ;
envases y equipamientos para alimentos que serán calentados en horno
de microondas, con énfasis en el rotulado (información al consumidor)
;
etc.
Para finalizar, en cuanto al uso de recipientes plásticos en horno
de microondas, de la bibliografía consultada se puede concluir que:
en el calentamiento en horno de microondas, y con el uso de las técnicas
analíticas disponibles actualmente, se cree que no habría una
influencia significativa en la migración de componentes, de otros factores
aparte del efecto de la temperatura antes mencionado (4), (5) ;
el calentamiento en horno de microondas produjo un incremento de la migración
respecto del que se produjo en simulación de tratamientos térmicos
convencionales (pasterización y esterilización) sólo
en el caso de un plástico de los estudiados (6) ;
entre los componentes liberados por plásticos clorados calentados en
horno de microondas, no se observaron dioxinas ni cloro (6) ;
el efecto no térmico de las microondas en la migración queda
abierto para futuras investigaciones (6).
Bibliografía:
(1) M. R. Fernández y J. Cacho. "Efectos sensoriales
de la migración". En: "Migración de componentes y
residuos de envases en contacto con alimentos". R. Catalá y R.
Gavara, editores. Instituto de Agroquímica y Tecnología de los
Alimentos (IATA), Valencia, España, 2002. Capítulo VI, págs.
101-125.
(2) A. Ariosti. "Aptitud sanitaria de envases y materiales plásticos
en contacto con alimentos". En: "Migración de componentes
y residuos de envases en contacto con alimentos". Capítulo V,
págs. 85-100.
(3) A. Ariosti y M. Padula. "Legislación MERCOSUR sobre
aptitud sanitaria de los envases para alimentos". En: "Migración
de componentes y residuos de envases en contacto con alimentos". Capítulo
III, págs. 45-64.
(4) L.Castle. "Ensayos de migración para plásticos
en contacto alimentario en aplicaciones de alta temperatura". En: "Revisión
sobre ciencia y tecnología de los alimentos. II. Migración de
sustancias químicas desde el envase al alimento". D. H. Watson
y M. N. Meah. Editorial Acribia SA. Zaragoza, 1995, págs. 37-67.
(5) S.M. Jickells, J. W. Granshaw, L. Castle y J. Gilbert. "The
effect of microwave energy on specific migration from food contact plastics".
Food Additives and Contaminants, 1992, 9, 19-27.
(6) M.J. Galotto y A. Guarda. "Efecto de los tratamientos térmicos
sobre la migración en envases plásticos para alimentos".
En: "Migración de componentes y residuos de envases en contacto
con alimentos". Capítulo X, págs. 185-203.
Ing. Alejandro Ariosti
Director interino CITIP
INTI.