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Ley de Pilas: las empresas productoras sern responsables de la recoleccin y el tratamiento

Qu hacemos con las pilas? La pregunta del milln ya tiene respuesta, al menos en la ciudad de Buenos Aires.

 

En la Argentina eran aislados los intentos por tratar las pilas usadas con criterios ambientales

¿Qué hacemos con las pilas? La pregunta que tantas veces nos hacemos los usuarios ya tiene respuesta en la ciudad de Buenos Aires.

Tras un largo proceso de consenso que involucró a todos los sectores, hoy la Legislatura porteña aprobó una ley que promueve un nuevo plan de gestión ambiental de pilas en desuso, uno de los residuos potencialmente más contaminantes a nivel doméstico.

En concreto, la ley obliga a que los productores de pilas y baterías se hagan cargo de su recolección y tratamiento después de ser desechadas por los usuarios.

El proyecto de ley, un viejo anhelo de la actual gestión de la la Agencia de Protección Ambiental (APrA) del gobierno porteño, fue aprobado por 53 votos positivos y solo 2 abstenciones.
La iniciativa fue acompañada por los bloques GEN, Unidad Ciudadana,Vamos Juntos, Partido Socialista, Mejor Ciudad, Evolución y Bloque Peronista, mientras que se abstuvieron los legisladores de Autodeterminación y Libertad.

Según pudo saber ACONCAGUA, finalmente confluyeron dos proyectos, uno del diputado peronista Claudio Heredia y otro de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad.

El corazón de la ley es la tantas veces postergada Responsabilidad Extendida del Productor, principio según el cual productores, importadores y distribuidores tendrán que presentar un plan ante la autoridad de aplicación – APrA– y explicar cómo será la recolección, tratamiento y disposición final de las pilas, siguiendo estrictos criterios ambientales.

Además, cabe aclarar, una vez aprobados, los productores serán los responsables de financiar estos planes y ponerlos en marcha. También deberán brindar y difundir información a los consumidores sobre su implementación.

Hasta hoy, la normativa de residuos peligrosos responsabilizaba al generador del residuo por su tratamiento y disposición final – que en este caso sería el usuario de la pila o batería. Es decir, nosotros.

“Sacar esta ley es un enorme avance, no sólo porque podemos darle a los ciudadanos una solución para el problema de pilas, que vienen demandando hace mucho tiempo, sino también porque es la primera ley en el país en la que pudimos implementar una ley de Responsabilidad extendida al productor”, explicó Juan Filgueira, Presidente de APrA en diálgo con ACONCAGUA.

Según expresó Filgueira, “con esta ley van a ser las empresas privadas, las que hacen negocios, quienes se van a hacer cargo del pasivo ambiental que generan los residuos de las pilas”.

En Buenos Aires se consumen anualmente casi 20 millones de pilas, lo que es equivalente a 500 toneladas año, y se estima un consumo promedio anual de 12 pilas por persona económicamente activa.

“Ahora podemos decir que los vecinos de toda la ciudad van a tener la tranquilidad de que las pilas “agotadas” o en desuso serán tratadas de manera segura. Nos pone muy contentos saber que después de tanto trabajo tenemos una Ley para la Gestión Integral de las Pilas”, sostuvo en diálogo con ACONCAGUA la legisladora oficialista Mercedes de las Casas.


Mejor tecnología

El otro factor clave de la ley es que obliga a que los productores usen la “mejor tecnología disponible para la recuperación, reciclado, tratamiento y disposición final”.

Según explican desde la cartera de Espacio Público, la gestión de los productos y sus materiales recuperados al final de su vida útil deberá realizarse con las mejores técnicas disponibles sujeto a condiciones de viabilidad técnica y económica de modo de alcanzar un alto nivel de protección del ambiente.

Otra novedad que introduce la norma es que califica a las pilas como residuos sólidos urbanos que requieren un “manejo especial” por sus características potenciales de peligrosidad, nocividad o toxicidad. Esto incluye a las pilas AA, AAA, AAAA, C, D, N, prismáticas 9V, y de tipo botón.

Los especialistas consultados por ACONCAGUA coincidieron en que habrá que esperar a la aplicación de la ley para evaluar el impacto de las técnicas que defina el gobierno porteño.

“Durante el próximo mes y medio se va a estar trabajando la reglamentación, y de acá a fin de año trabajaremos junto con las empresas de tratamiento para armar el proyecto de puntos de recolección, logística y tratamiento”, precisó el titular del APrA a este medio.

Y agregó: “Hace más de un año y medio estamos trabajando con las empresas involucradas en el marco de una mesa nacional, en donde validamos que el proyecto es viable y que ellos pueden hacerse responsables. Estamos conversando para que puedan cumplir con lo que exige la ley.”

“Los locales que distribuyan y comercialicen pilas estarán obligados a colocar en sus puntos de venta contenedores especiales de recepción para las pilas usadas” detalló el diputado del GEN, Sergio Abrevaya.

Además, la ley establece que los intermediarios deberán mantener carteles visibles y brindar información sobre el mecanismo de devolución y retorno, y sólo podrán vender pilas provistas por productores o importadores que cumplan con la ley.

“Es tremendo que tengamos cinco toneladas de pilas en la Ciudad, ¿de dónde vienen? Es un tema grave y que estaba pendiente”, opinó Abrevaya.

Y agregó: “Hoy la pila termina en entierro, pero gracias a esta ley eso no ocurrirá más ya que es un ‘residuo peligroso’. No es la mejor ley pero es correcto que legislemos en este sentido”.


Bajo tierra

Existen más de 40 importadores de pilas en los que se encuentran Energizer, Newsan (importador de Duracell) y Rayovac. Estas tres empresas constituyen el 90% del mercado de pilas alcalinas.

Según cifras oficiales, las pilas recargables representan apenas el 6,28% respecto del total de pilas y baterías clasificadas.

Por eso, otro de los objetivos de la ley es fomentar el consumo responsable e “incentivar el desarrollo de una economía circular sobre la base de la sustentabilidad económica, social y ambiental”.

Hasta el momento, todos los programas oficiales que se implementaron para la gestión de las pilas y baterías, fueron iniciativas municipales voluntarias y, en su mayoría, de dudosos resultados.

El gobieron porteño, por ejemplo, realizó una masiva campaña de recolección en 2008, en la que lograron recolectar 10 toneladas que acercaron los vecinos.

¿Qué se hizo con ellas? Estuvieron nueve años guardadas, con el riesgo ambiental que ello supone, hasta que finalmente en 2017 fueron exportadas a Francia para su tratamiento.

A nivel nacional, de acuerdo al último informe disponible del INTI sobre la gestión de pilas y baterías, ingresan unas 43.000 toneladas por año.

Si bien existen proyectos en carpeta que buscan revertir la situación, todavía no existe una ley nacional ni tecnologías de tratamiento disponibles para la mayor parte de las pilas que generamos los argentinos.

Más allá de los importantes avances de la denominada Ley de Pilas en la ciudad de Buenos Aires, es imprescindible un consumo más racional y sustentable. De una buena vez, ponernos las pilas.

Aconcagua
Jueves 12 de julio de 2018

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